martes, 28 de julio de 2020

ENCUENTRAN RESTOS OSEOS EN DONDE SE CREE ESTABA EL FORTIN DE LAS TENERIAS DE 1846 .ABRIL 2008




Por: Pablo Ramos .

en el mes de abril de 2008 por un idea que se me ocurrió le comente al manejador de una maquina mano de chango y le pedí me informara si salia algo extraño, como balas,huesos etc. volvi al area y me informo que encontro huesos de esta manera informe al INAH y ellos encontraron junto con el señor de la maquin un craneo oseo las excavaciones de un estacionamiento e encontraron restos óseos de posibles combatientes del ejercito de EU en septiembre de 1846.

veamos la nota De ABRAHM VAZQUEZ.



Arqueólogos del INAH Rescatando restos humanos Periódico EL NORTE 
Dra. Araceli Rivera Estrada y Jun Antonio Cerda, Dr.Enrique Tovar Esquivel 

 El día 23 a las 10.00 el Sr. Arturo Herrera Lara el cual maneja la maquina conocida como " mano de Chango" al estar extrayendo una columna del terreno donde se encontraba la Antigua tienda " LA LUCHA", en la calle Héroes del 47 y Washington encontró restos óseos que al parecer pertenecen a los soldados mexicanos y americanos que murieron en los enfrentamientos ocurridos del 21 al 24 de Septiembre de 1846 en Monterrey Nuevo León, ahi se encontraban los arqueólogos del INAH, Aracely Rivera Estrada y Enrique Tovar así como el asistente Juan Antonio Cerda, el cual visualizo lo que sacaba la mano de chango en la ultima columna estos restos forman parte de los encontrados en el 2006 y en 1996 a 100 metros de estos últimos,

fueron invitados Los investigadores Dr. Pablo Ramos y Ahmed Valtier y  para compartir estos hallazgos por parte de los arqueólogos del INAH, Felicidades a estos entusiastas arqueólogos que se interesaron en esta olvidada Batalla de Monterrey y que estan apoyados por el Delegado del INAH Nuevo León. Lic Hector Jaime Treviño, que continúen sus aportaciones para conocer mas de la Historia enterrada de Monterrey que merece ser conocida por las generaciones actuales para su identidad como Regiomontanos. Ojala que el Gobieno del Estado, el CONARTE, las Universidades, los colegios de Cronistas e Historiadores,se interesen por estos hallazgos. ya en el 10 de Abril se había visitado el sitio por parte del INAH e Historiadores el cual



EL NORTE dio cuenta en;

el 11 de Abril MILENIO

 El 24 de Abril EL NORTE publica el articulo:

y MILENIO lo comenta también:




Así mismo TELEDIARIO matutino del 24 de Abril publico la Nota sobre los restos del Fortín de las Temerías.

CARTAS AL NORTE.COM. 25 Abril 2008 

ojala que se le de seguimiento a estos hallazgos importantes para la historia de Monterrey
El día de hoy EL NORTE publicó los hallazgos de osamentas de combatientes del Fortín de las Tenerías en la Batalla de Monterrey de 1846, el INAH y los historiadores locales tienen una enorme tarea de recuperar la memoria histórica de este enfrentamiento ocurrido hace 162 años, ojalá que ahora si se coloque un monumento y se rescate del anonimato los nombres de los patriotas mexicanos que dieron su vida para defender a Monterrey en 1846, hace un año el NORTE publicó que los historiadores se reunieron en una placa en el paseo Santa Lucía para recordar a los Héroes del 1846 ojalá que en memoria de ellos se cambie el año a la calle actual de " Héroes del 47" por el de Héroes del 46


SIGAMOS HACIENDO QUE LAS COSAS OCURRAN, SIGAMOS HACIENDO QUE SUCEDAN

EN ESTE  FECHA MONTERREY Y EL MUNDO PASA POR UNA PANDEMIA  EN MEXICO SE HA ALARGADO,IMPLORO A MI DIOS PARA QUE NOS CUIDE, CURE A LOS ENFERMOS  ALIVIE EL DOLOR Y ANGUSITIA DE LOS HUMANOS REGRESEMOS CON HUMILDAD  A ENTENDERNOS COMO HERMANOS A SER SOLIDARIOS Y SENCILLOS

DIOS CUIDE A MEXICO.

LA MUSICA EN LA BATALLA DE MONTERREY EN 1846


Por: Pablo Ramos

Continuando con el Rescate de documentos, que recuperen un hecho historico ocurrido en Monterrey hace ya 164 años, la Batalla de Monterrey 1846, al ser la Primera Batalla Ocurrida fuera de EU, y tambien la Primera que se desarrollo en una area Urbana, ademas que con ello se consigio la expansion de los EU con la perdida por parte de Mexico de mas de la Mitad de su Territorio,los Estadounidenses al llegar a su Pais narraron los hechos y experiencias ocurridas en territorio Mexicano,especificamente en Monterrey a travez de Novelas, libros, periodicos y Musica es esta ultima que describe el enfrentamiento en suelo Regio, varias son las canciones entre ellas las siguientes:
The Maid of Monterrey
the Field Monterrey
The Heroine Monterrey
The Storming Monterrey.
Etc. Etc, un compañero LEONCILLO SABINO, explica en su BLOG sobre algunas partituras que a acontinuacion se narran:
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LA MUSICA EN LA BATALLA DE MONTERREY 1846
Por: Leoncillo Sabino En la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se pueden encontrar varias piezas musicales que hacen eco del conflicto y cantan la victoria norteamericana. Un documento especialmente interesante es esta pieza musical llamada: 1.- General Taylor Storming Monterrey por Simon Knaeble. Me parece muy interesante la descripción que ofrece The library of Congress sobre esta obra, por eso la traduzco aquí: "De los manuscritos del los libros de la banda de Manchester Cornet Band (fundada en 1854) primer grupo, no. 17 Esta es una extraña composición. Aunque no sabemos su fecha exacta, es probable que haya sido escrita no después de 1848, año en que Zachay Taylor fue elegido Presidente por el impulso de su brillante triunfo militar en la guerra mexicana y a pesar de los esfuerzos de su comandante, compañero Whig y de su rival político, General Winfield Scott. Muchas composiciones populares celebrando las victorias de Taylor aparecieron durante su campaña política, aunque no es conocido este trabajo en particular en forma de publicación. Pero es casi seguro que una pieza semejante no habría sido compuesta después de que Taylor llegara a la presidencia y, especialmente, no después de su muerte en 1850. La instrumentación con bombardino (saxhorn) no se había establecido para 1848 y una instrumentación original de los contrastantes instrumentos de viento, desde las suaves y apacibles figles y clarines con llaves, hasta las más estridentes trompetas y trombones es una posibilidad diferente. Como está, una parte del libro que indica para “Corno en Fa” probablemente fue interpretado por una trompeta en Fa. Parece ciertamente ser la parte para soprano y no la parte para un corno característico de la época. General Winfiel Scott No se añadió una parte para flautín (piocolo) a una ya problemática composición en la que la parte para un soprano en Mi bemol parece estar faltando. Aquí, la parte marcada “1ª en Mi bemol” posiblemente destinada para el corno tenor en Mi bemol en su doble rol de octava, suplía la parte melódica del soprano. Pero no hay partitura para el tambor bajo, y ya que estaba faltando algo con lo cual Monterrey no hubiera podía haber sido sitiado, el Dr. Fennell escribió dicha partitura". 2,- Monterey Quadrilles La "Quadrilla" es un tipo de danza en la que las parejas hacen formaciones cuadrangulares. Los bailarines se colocaban generalmente en dos filas dispuestas una frente a otra, o en cuadrado (de allí su nombre) Monterey Quadrilles es una pieza alegre que, según el título de la partitura, la música está compuesta por una “dama española de Monterrey” en 1848. La pieza está compuesta de 5 partes inspiradas en las batallas del ejército norteamericano en Monterrey, Buena Vista, Resaca de la Palma, Veracruz y Cerro Gordo. Aquí solo presento la primera cuartilla dedicada a Monterrey en el archivo avi final acompañado con ilustraciones del soldado Chamberlain. La información completa de la pieza es la siguiente: “Monterey Quadrilles Respectfully inscribed to Miss Georgina M. Moore by Paul B. Bradlee. Music composed by a Spanish lady of Monterey. Boston Pub by A. & J. P. Ordway 339 Washington St. Entred according to Act of Congress A 1848 by A& J. P. Ordway in the Clerks Office of the district Cort of Mass.” No dice el nombre de la dama pero la dedica a otra dama Georgina M. Moore. El mismo Chamberlain en “My Confession” habla de una regiomontana llamada Carmeleita Moore (o Moro, hija de una dama española y un hombre irlandés) con la que pretendió casarse pero la tragedia se lo impidió. Quizá tengan estas dos mujeres alguna relación. La partitura de la pieza completa se encuentra en The Library of Congress y aquí les dejo este archivo donde se puede escuchar acompañada por los dibujos de Chamberlain 3.- The heroes of Monterey The Heroes of Monterey Continuando con la búsqueda de la música que pudo haberse escuchado en México a lo largo del siglo XIX me topé otra vez con partituras muy interesantes, aunque norteamericanas. A juzgar por la producción musical americana después de su triunfo en La Batalla de Monterrey, ésta fue sin duda un motivo de orgullo de aquella nación que se desarrollaba a velocidad vertiginosa. En The Library of Congress se pueden encontrar 14 piezas musicales que hacen referencia a la batalla. En esta ocasión les presento esta pieza para un cuarteto de voces dos tenores y dos bajos. Por problemas "técnicos" y porque no soy ni tenor ni bajo, sino todo lo contrario, procesé esta partitura con el sonido de un cuarteto de cuerdas: mandolina, guitarras y bajo acústico en el archivo wav final. Me parece una pieza solemne y hermosa. Debe escucharse preciosa con las voces correspondientes. No deja de provocarme un sentimiento encontrado esto de elaborar un documento en el que se habla de México como enemigo y se exalta la nobleza de los combatientes norteamericanos. Pero los hechos no tienen vuelta atrás y quizá esto sirva para suscitar el interés sobre el conocimiento de la historia y la búsqueda de la paz entre los pueblos. La Letra es de T. W. Tucker, The Heroes of Monterey What glad notes of joy are loud sounding on high. As the tidings of triumph reecho again. But the terar of true sympathy moistens eye, For heroes have peris’d brave heroes are slain. For heroes have peris’d brave heroes are slain. They are buried in silence beneath the dark sod, Far away from their kindred and homes they lov’d dear; They sleep ‘neath ground they so gallantly trod, Whence foemen were driven in deadly career. Whence foemen were driven in deadly career. The din of the battle shall wake them no more; Undisturb’d by commotions they peacefully rest. But their fame is resounding from mountain and shore, Where liberty kindles each patriot breast! Where liberty kindles each patriot breast! Los Héroes de Monterrey (solo traducción sin buscar que encaje en la música o rima) Qué agradables notas de alegría suenan fuerte en las alturas. Mientras las noticias del triunfo hace eco nuevamente. Perola la lágrima del pesar sincero enjuga los ojos, Porque han perecido los héroes, valientes héroes han muerto. Porque han perecido los héroes, valientes héroes han muerto. Fueron sepultados en silencio bajo la negra tierra, Lejos de sus seres queridos y de los hogares de sus amadas. Duermen bajo la tierra que tan gallardamente pisaron, De donde los enemigos fueron arrastrados en carrera mortal. De donde los enemigos fueron arrastrados en carrera mortal. El estruendo de la batalla no podrá despertarlos más. Descansan en paz sin ser perturbados por la conmoción. Pero su fama sigue resonando desde montañas y costas, Donde la libertad enciende cada pecho patriótico! Donde la libertad enciende cada pecho patriótico! La música es de Leonard Marshal, aquí les dejo este archivo con la música acompañada, como siempre con algunos dibujos del Sam Chamberlain. 4.- Los sonidos del Bisentenario (La Heroína de Monterrey) Cerro de la Silla por Sam Chamberlain La Heroína de Monterrey Tenemos aquí otra canción referente a esa misteriosa muchacha que atendía a los soldados de ambos ejércitos durante la Batalla de Monterrey. El que entienda que me explique ¿qué hacía esta muchacha, quienquiera que fuera, metida entre el fuego cruzado de la guerra? Parece que la verdadera compasión no teme ni tiene enemigos. La carta de un corresponsal del Loisville Courier en 1846 nos informa del hecho: Por H. S Smith 1892 “Mientras yo estaba detenido junto con nuestra ala izquierda en uno de los fuertes, la tarde del 21 (de septiembre de 1846), vi a una mexicana atareada en la faena de llevar pan y agua a los heridos de ambos ejércitos. Vi a este atento ángel levantar la cabeza de un herido, darle agua y alimento y entonces cuidadosamente vendar su horrible herida con un pañuelo que sacó de su propia cabeza. Después de haber agotado sus provisiones, volvió a su casa para traer más agua y pan para otros. Mientras corría en su misión compasiva para reconfortar a otros heridos, oí el estallido de un arma y ¡vi a la pobre e inocente creatura caer muerta! Pienso que fue un disparo accidental el que la alcanzó. No quisiera pensar de otra manera. Me causó mucho pesar y dándome la vuelta hacia el sitio, involuntariamente alcé mis ojos al cielo y pensé ¿Y s esto la guerra? Pasando por ese lugar al día siguiente, vi su cuerpo tendido allí, con el pan a su lado y el guaje quebrado con unas cuantas gotas de agua dentro de él – señal de su quehacer. La sepultamos y mientras cavábamos su tumba, volaron unas cuantas bombas de cañón entorno nuestro como saludos.” "While I was stationed with our left wing in one of the forts, on the evening of the 21st, I saw a Mexican woman busily engaged in carrying bread and water to the wounded men of both armies. I saw this ministering angel raise the head of a wounded man, give him water and food, and then carefully bind up his ghastly wound with a handkerchief she took from her own head. After having exhausted her supplies, she went back to her house to get more bread and water for others. As she was returning on her mission of mercy, to comfort other wounded persons, I heard the report of a gun, and saw the poor innocent creature fall dead! I think it was an accidental shot that struck her. I would not be willing to believe otherwise. It made me sick at heart, and turning from the scene, I involuntarily raised my eyes towards heaven, and thought, and is this war? Passing the spot the next day, I saw her body still lying there, with the bread by her side, and the broken gourd with a few drops of water still in it—emblems of her errand. We buried her, and while we were digging her grave, cannon-balls flew around us like hail." (The Friend Magazine 1847) Cruel negocio el de la guerra. La letra de esta canción es del Rev. James G. Lyons. La partitura se encuentra en esta página de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. The Heroine of Monterey The strife was stren at Monterey When those high tow’rs were Lost and won; And pealing thro’ that Mortal fray, Flash’d bright the battery’s Vengeful gun; Yet heedless of its deadly rain, She stood in toil and danger first, To bind the bleeding soldier’s vein And slake the dying soldier’s thirst. She found a pale and stricken foe Sinking in nature’s last eclipse, And, on the red earth kneeling low She wet his parch’d and fever’d lips; When thick as winter’s driving sleet; The booming shot, and flaming shell, Swept with wild rage that gory street, And she_ the good and gentle _ fell. They laid her in her narrow bed, The foemen of her land and race; And sights were breath’d, and tears were shed, Above her lowly resting lace_ Ay! Glory’s crimson worshippers Wept over her untimely fall, For deed of mercy, such as hers, Subdue the hearts end eyes of all. To sound her worth were guilt and shame In us, who love but gold and ease _ They heed alike our praise or blame, Who live and die in works like these. Far greater than the wise or brave, Far happier than the fair and gay, Was she who found a martyr’s grave On that red fild of Monterey. La Heroína de Monterrey Solo traducción (no se adapta a la melodía) La contienda era severa en Monterrey, Cuando aquellas altas torres se perdieron y se ganaron Y replicaron a través de la mortal refriega, Luminosa y brillante, la batería del vengativo enemigo; Pero sin hacer caso a su mortal lluvia, Ella estuvo de pie, primera en el duro trabajo y en el peligro, Para vendar las venas del soldado herido, Y saciar la sed del soldado moribundo. Encontró a un pálido y golpeado enemigo Hundido en el último eclipse de la naturaleza, Y, sobre la roja tierra de rodillas Enjugó sus resecos y febriles labios; Cuando espesa como la nieve del invierno, La explosiva y encendida bomba, Arrasó la salvaje y ensangrentada calle, Y ella, la buena y amable, cayó. Ellos la tendieron en su estrecha camilla, Los enemigos de su propia tierra y raza; Y se lanzaron suspiros, y se derramaron lágrimas, Sobre su lugar de descanso al ras del suelo ¡Ay! Fieles de gloria carmesí Llorad sobre su definitiva caída, Por la deuda de una compasión como la de ella, Someted los ojos y los corazones de todos. Anunciar su valor provoca culpa y vergüenza En nosotros, que amamos sólo las cosas fáciles y el oro Llaman la atención tanto como nuestra alabanza o nuestra culpa, Quien vive o muere en faenas como esa. Más grande que el sabio o el valiente, Más feliz que el hermoso o el alegre, Fue ella, que encontró la tumba de un mártir Sobre aquel campo rojo de Monterrey. Por último les dejo aquí la melodía, esta vez no puse la letra entre lo dibujos de Chamberlain. No sé para ustedes pero a mi los dibujos esos me parecen un encanto. Y la música me recuerda las películas del oeste o el carrito de los helados. Allí se la dejo. 5.- Los Sonidos del Bicentenario (La Muchacha de Monterrey) La Muchacha de Monterrey Esta vez la música proviene del lado americano pero en referencia a una mexicana. La famosa Muchacha de Monterrey. Se pueden encontrar datos muy interesantes sobre este respecto en el blog de Pedro de Ampudia: La Batalla de Monterrey. La partitura de la canción se encuentra en la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Allí se dice que su autor es John Hill Hewitt quien la compuso en 1851. Hewitt nació en Nueva York en el seno de una familia de músicos en 1801. A lo largo de sus casi 90 años de vida compuso infinidad de obras musicales, canciones, escritos y obras de teatro. En los años posteriores a la guerra, los norteamericanos crearon un número considerable de piezas musicales y canciones concernientes al conflicto. Esta canción, La Muchacha de Monterrey (The Maid of Monterey) llegó a formar parte de la herencia folclórica texana y se ha mantenido viva por tradición oral esencialmente invariable de su original de 1851. (Cfr. Songs of the great American west por Irwin Silber, Earl Robinson. THE MAID OF MONTERREY The moon was shining brightly Upon the battle plain; The gentle breeze fanned lightly The features of the slain. Our guns had hushed their thundering, Our drums in silence lay; Then came the señorita, The Maid of Monterrey. She cast a look of anguish On dying and on dead; Her lap she made a pillow For those who groaned and bled; And when our bugles sounded Just at the break of day, All blessed the señorita, The Maid of Monterrey. She gave the thirsty water, She dressed the bleeding wound; Her gentle prayer she uttered For those who groaned around. And when the dying soldier One brief prayer did pray, He blessed the señorita, The Maid of Monterrey. Although she loved her nation And prayed that it might live, Yet for the dying foeman She had a tear to give. Then cheers to that bright beauty Who drove death's pangs away, The meek-eyed señorita, The Maid of Monterrey. La Muchacha de Monterrey (solo traducción sin hacerla coincidir a la música ni buscar rima) Resplandecía la brillante luna Sobre el campo de batalla. La suave brisa acariciaba con dulzura Las facciones de los muertos. Los cañones no lanzaban más sus truenos, El tambor yacía en silencio, Cuando llegó la señorita, La muchacha de Monterrey. Lanzó una mirada de angustia Sobre los moribundos y los muertos. Hizo de su regazo una almohada Para quienes gemían y sangraban. Y cuando el soldado moribundo Rogó por ver la luz, Bendijo a la señorita, La muchacha de Monterrey Ella dio, al sediento, agua. Y vendó las heridas ensangrentadas. Pronunció una suave plegaria Para quienes miraba a su alrededor. Y cuando sonó el clarín, Justo al caer el día Bendijimos a la señorita, La Muchacha de Monterrey Porque, aunque ella amaba a su nación, Y rezaba por que pudiese vivir, Aún por los enemigos moribundos Tenía una lágrima por dar. Entonces hurras para esa brillante belleza Que alejó el aguijón de la muerte: La señorita de ojos serenos, La muchacha de Monterrey ******************************************************
Ahora el dia MARTES 30 DE NOVIEMBRE DEL 2010, se presentara un Disco sobre la Batalla de Monterrey en el patio del Museo Metropolitano de Monterrey, a las 19.00
evento Gratuito.

martes, 28 de abril de 2020

5 DE AGOSTO 1846,INVASION NORTEAMERICANA A NUEVO LEON.








Por. Pablo Ramos

Continuando la ruta del Ejercito Norteamericano por la orilla del Rió Bravo, después de que el 8 y 9 de Mayo se dio las primeras Batallas en Palo Alto y Resaca de la Palma,en Tamaulipas, después llamado Villa de Brown en honor a Jacob Brown que murió en el Fuerte Texas, fortín construido por los americanos y que fue atacado por el Ejercito del Norte comandados por el General Ampudia, en Mayo ocupan Matamoros,


y se desplazan por el rió Bravo hacia el Oeste y por tierra por el margen del rió, cruzan Reynosa vieja, pasan por el Rancho del Toro actual General Bravo
y que pertenecía al Municipio de China Nuevo León una partida llega hasta el Centro de Chinadescansando en la plaza de lugar causando temor de los habitantes y de su alcalde, los alcaldes de la frontera como Laredo, Mier, China, Camargo, Cerralvo, etc reportan al comandante el jefe en Monterrey General Francisco Mejia quien desde Julio se dirige a Monterrey después de haber descansado sus mas de 2000 soldados en Linares y entran en Monterrey y preparan las obras de defensa para proteger a sus habitantes regios de la inminente confrontación, sus habitantes en Monterrey en una carta a l Gobernador Juan N de la Garza -Evia y a su alcalde les piden si es posible no hacer zanjas en los cruces de las calles, y si fuera posible que el teatro de guerra no fuera la ciudad de 13,500 habitantes, pero sino había otro remedio lucharían para proteger a su Patria y su ciudad que no sabían porque eran atacados ya que Monterrey poco había participado en combates previos,esta carta fechada el 3 de Agosto se le de contestación y se les pide calma, mientras tanto en el País hay cambios ya que es destituido de su cargo de Presidente de la República y Comandante del ejercito el General Mariano Paredes que se dirigía a Guadalajara para sofocar inconformidades y de ahí se dirigiría a la Frontera para defender a su país, pero ya no hubo tiempo, nuevamente el enemigo de los Mexicanos estaba en casa por sus divisiones y luchas de poder, así Nuevo León y Monterrey el 5 de Agosto fue allanado su territorio el cual duraría esta ocupación del 5 de Agosto de 1846 al 18 de Julio de 1848, habiendo en este lapso de tiempo, infinidad de acontecimientos y experiencias militares, que ayudarían a ambos ejércitos tanto Norteamericanos como Mexicanos en sus luchas que estarían por venir años mas tarde a saber: La Guerra Civil Americana y la Intervención Francesa donde nuevamente se pondría a prueba el espíritu de cohesión de los Mexicanos.

VISITA MONTERREY, TIERRA DE HISTORIA Y TRADICION



EL VIERNES 1 DE MAYO A 5.30 PM SE PRESENTARA LA PLATICA A CARGO DEL MAESTRO EN HISTORIA EDUARDO CAZARES.

lunes, 20 de abril de 2020

LOS CICLOS DE MANCHAS SOLARES Y LAS CONSECUENCIAS EN LA TIERRA.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-52162066




Por: Pablo Ramos.

CICLOS MANCHAS SOLARES https://urbancoldspots.blogspot.com/2020/03/pandemia-globale.html

Durante los últimos 200 años se han analizados los ciclos de manchas solares y los fenómenos climáticos y de enfermedades que afectan a toda la Humanidad, como se sabe se han observado manchas solares que son actividad solar aumentada que a través de un telescopio se observan areas obscuras donde la temperatura es fenomenal,esto ocasiona que liberen material que se mezcla y llega a través de los Vientos solares a los planetas entre ellos la Tierra,esto ha ocasionado interferencias en los sistemas de comunicación o las llamadas aureolas boreales,



Cada 11 años se repite ciclos de manchas solares durante esos años  hasta llegar a desaparecer las manchas solares, en ocasiones ha ocurrido ausencia de manchas solares que coincide con calamidades en la tierra como guerras,terremotos,maremotos,erupciones volcánicas,mayor alteraciones congénitas,mayor agresividad, disminución de la fertilidad,etc..


la Teoría es que cuando existe mas manchas solares ocasiona el viento solar cargado de partículas que PROTEGEN y evitan que los agresivos RAYOS CÓSMICOS  lleguen a la superficie de la tierra evitando los daños y cambios en el DNA de los seres vivos, entonces cuando termina el ciclo de 11 años y casi no existe actividad solar, se observa un sol limpio al no liberar sus partículas protectoras los rayos cosmicos llegan a la tierra,se ha analizado esto y se ha observado que en ocasiones coincide con las Pandemias mundiales, con aumento en el numero de muertes con in fertilidad con guerras.


En el año 2019 inicio el periodo de FALTA DE MANCHAS SOLARES que durara todo el 2020 hasta el 2021, y al menos los 2 últimos ciclos de actividad BAJA en el a{o 2009 con la Pandemia
HINI,y en diciembre del 2019 y principio del 2020 con la PANDEMIA COVIT-19. que es Mundial.

al analizar porque existen las agresiones entre países con la intervención de seres vivos debemos de ver si coincide con estos ciclos de manchas solares.entre ellas la Batalla de Monterrey de 1846.

https://urbancoldspots.blogspot.com/2020/03/pandemia-globale.html


FUENTES:

https://mysteryplanet.com.ar/site/el-sol-cambiara-a-un-nuevo-ciclo-que-efectos-tendra-sobre-la-tierra/

http://universoelectrico.info/los-ciclos-solares-y-el-proximo-gran-minimo-solar/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-52162066

https://www.abc.es/ciencia/abci-acerca-cambio-ciclo-consecuencias-tendra-para-tierra-201906182123_noticia.html

https://www.alertageo.org/2020/01/24/los-virus-podrian-extenderse-en-una-pandemia-global-debido-a-una-caida-anormal-de-la-actividad-solar/

https://www.spaceweatherlive.com/community/topic/1680-did-the-historic-solar-minimum-cause-the-pandemic/

lunes, 13 de abril de 2020

MONTERREY EN LA GUERRA MEXICO-ESTADOS UNIDOS 1846



Por: Pablo Ramos


En la Batalla de Monterrey de 1846 surgieron infinidad de imagenes que recuerdan esta gesta heroica ocurrida hace ya 174 años.
















miércoles, 8 de abril de 2020

CELEBRAN EL 4 DE JULIO EN MONTERREY HACE 174 AÑOS .1847-2020. LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846.





CELEBRACION DEL 4 DE JULIO EN MONTERREY 1847.

Por: Pablo Ramos

Como el ejercito de ocupación norteamericano estaba en Monterrey desde Septiembre de 1846, se encontró en medio de la celebración del 4 de Julio de 1847 fuera de su país, así que un grupo de oficiales y soldados, voluntarios salieron de Monterrey hacia el campamento militar americano localizado en el bosque de Santo Domingo en San Nicolás de los Garza Nuevo León, ahí en sendos discursos se conmemoro un aniversario mas de la Independencia de los Estados Unidos de 1776.en su 71 aniversario, este emotivo discurso estuvo acompañados de insinuaciones de la candidatura a la presidencia de los EU del General Comandante del Ejercito Americano en Nuevo León Zacary Taylor,que seria a la postre Presidente Numero 12 de los EU por sus méritos en las Batallas de Palo Alto,Resaca de Guerrero, Monterrey y la Angostura o Buenavista, al terminar los discursos se dirigieron de nuevo a Monterrey y en la casa del General Arista en el Obispado se continuo la celebración de este primer 4 de Julio fuera de los EU. a continuación un pequeño fragmento de este discurso del General Cushing del regimiento de Massachusetts en el Bosque de Santo Domingo o Walnut Spring en San Nicolas de los Garza.



.Cuatro de Julio en Monterrey NL México, 1847 . La celebración ha terminado, y sin ningún tipo de accidente, una cosa rara para un Cuatro de Julio, y todo se fue gratamente y agradablemente a todos los interesados. La mañana del día 5 estaba nublado y presagiaba lluvia, pero el sol brillante pronto disipó la niebla espesa que se adhería al lado de la montaña, y antes de mediodía, los cielos eran tan claros y brillantes como la sonrisa de una mujer preciosa. Temprano por la mañana la bandera americana fue representada de la parte privada del gobernador y la bandera española de la residencia del cónsul español casi enfrente. Las empresas en vivo de los voluntarios de Massachusetts estaban reunidos, todos menos el guardia, con los colores del regimiento de ellos presentados por el gobernador de su Estado, y un poco después de las 9 en punto forman y marcharon hacia el campamento de Taylor. Una bandera estadounidense a cargo de un ciudadano se llevó a cerca de los colores de regimiento. Coronel Wright y los miembros del personal del regimiento, y otros, precedidos del regimiento, y en el camino recibió el saludo de marcha. En Camp Taylor todo estaba listo; bajo la marquesina extendida delante de la tienda del general Taylor fueron los valientes viejo héroe y los miembros de su personal y de los funcionarios adscritos a las fuerzas estacionadas en el campamento. A la derecha de los toldos de los soldados de mayor artillería ligera de Bragg, fueron elaboradas en la fila, a la izquierda, los dragones 2d, y en frente del regimiento de Massachusetts. Tan pronto como este último se había formado en la línea, el general Cushing hizo su aparición, y el general Taylor y sus oficiales se levantaron todos. El general Cushing procedió a dirigirse a él de la siguiente manera: "Las generalizaciones oficiales veteranos y soldados las que tiene tantas veces conducido a la victoria y para los que todavía tame- descansados ​​en el campo, que ardientemente para el día en que su voz deberá pujar ellos también pisar triunfalmente en la misma vía noble de honor y de aranceles y otros sus conciudadanos presentes, que, sin ser llamados a luchar las batallas de su país, no son los menos animados con el mismo amor devoto hacia ella la que nos sentimiento han deseado en este aniversario de nuestra existencia separada como pueblo soberano, para presentar sus saludos respetuosos a usted, como



representante oficial aquí del poder y la autoridad de los Estados Unidos. "Venimos a regocijarnos con ustedes en este día de recuerdos de gloria; en la prosperidad y la grandeza de nuestro país, y para volver a encender en nuestros corazones el fuego sagrado del patriotismo recordando juntos las virtudes y los sacrificios de nuestros antepasados ​​sabios y valientes que nos han transmitido la espléndida herencia de la tierra santificada por la sangre , de las instituciones que fundaron, de sus propios nombres inmortales. "Es, de hecho, un día que nunca olvidado por un americano; para ya sea en el hogar de nuestros afectos e intereses, rodeado de todo lo que es querido para el corazón humano, o en la amplia extensión del océano sin fondo, o vagando por un terreno muy distante, en este aniversario, donde quiera que estemos, nuestra pensamientos se convierten espontáneamente en el mismo punto, tan cierto como la brújula al polo, con tanto fervor como el Muslem a su santa Meca. "Y así es para nosotros que es así, ya que no hay calor de la gratitud es lo suficientemente intensa como para ser proporcional a la deuda de gratitud que debemos a nuestros padres patriotas, ningún lenguaje de la elocuencia es lo suficientemente potente como para expresar adecuadamente las emociones de orgullo el que la carrera de nuestro país awakens- ningún homenaje del alma es lo suficientemente profunda rendir adoración debido a la amable Providencia que ha seguido para guiar y para protegerse los destinos de la Unión. Mientras tanto seamos justos a la memoria de nuestros padres, y sólo para nosotros mismos, en la medida de la relación que hoy te honramos este día. "Los hombres que han pero superficialmente estudiado la historia de los Estados Unidos están acostumbrados a hablar de este día como el aniversario de nuestra emancipación de la esclavitud, y las ideas vagas de que más vago de todas las cosas, se llama libertad están unidos al mismo nombre de nuestro nacional independencia.



Pero el pueblo de los Estados Unidos nunca estuvieron en un estado de servidumbre. La guerra de la revolución no era una guerra por la libertad. Por el contrario, no era más que una lucha en armas para determinar si los dos grandes subdivisiones de la carrera británica, uno que habitan en Europa, y el otro que habita en América, y ambos igualmente libres, debe seguir constituyendo un solo imperio, o si deben ser reconstituido por separado en dos imperios independientes. El dios de las batallas decidió que nosotros, las colonias americanas, estábamos tan competente para la auto-gobierno independiente como la metrópoli; e Inglaterra con ese buen sentido práctico que le distingue de otras naciones, virilmente se allanó en la decisión que se dividió en pedazos su poder, y nos dio el dominio por separado en Estados Unidos. "Y la misteriosa orden de la Providencia parece haber predestinado la American superar la subdivisión europea del imperio original, para, de esa raza británica magnánima, negrita de corazón y fuerte mano, el cual, dondequiera que aparece, aparece sino mando, la parte más numerosa será dentro de poco se encuentra en América; y las Islas Británicas ya han alcanzado ese término fatal en la historia de las naciones, cuando su tierra natal ya no puede alimentar a sus hijos; mientras que el pueblo de los Estados Unidos todavía se están expandiendo con una rapidez y la fuerza de la posesión que desafía cálculo, durante los ricos suelos vírgenes del Nuevo Mundo. "Esta reflexión adquiere nueva fuerza de las circunstancias bajo las cuales el día de hoy una reunión ejército estadounidense conquista, aquí, en el corazón de la República Mexicana, a la vista de los reductos y alturas de Monterey capturados, en medio de los árboles venerables, y por el lado de estas aguas vivas de la madera de San Domingo, que, ocupado por usted, general, y sus tropas victoriosas, ha adquirido un lugar en la historia tan duradero como la poesía nunca dio a la fuente de Vaucluse, o elocuencia a la arboleda de Academus . "Sí, millones de hombres se han reunido hoy en día dentro de los amplios límites de los Estados Unidos, para hacerle honor a las tradiciones de la Revolución, para reflexionar sobre la belleza excelente de la Constitución Federal, felicitar unos a los otros con la condición feliz de nuestra país, y de mirar hacia adelante con el ojo inquisitivo en el futuro sublime de la República Americana. Ellos llamarán a la mente los nombres de los campos afectados de que la primera guerra de independencia, que reivindicó nuestros derechos nacionales de los sin tierra de la segunda guerra de independencia que reivindicó nuestros derechos nacionales sobre el mar, y de los héroes que ilustran cada uno, pero mientras Bunker Hill, y Saratoga y Yorktown, y Nueva Orleans no serán olvidados. Palo Alto, Resaca de la Palma, Monterrey, Buena Vista, Veracruz y Cerro Gordo lo hará aún más.


Fourth of July at Monterey NL Mexico, 1847
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The celebration is over, and without any accident, a rare thing for a Fourth of July, and everything went off pleasantly and agreeably to all concerned. The morning of the 5th was cloudy and portended rain, but the bright sun soon dispelled the heavy mist that clung to the mountain’s side, and ere noon the heavens were as clear and bright as a lovely woman’s smile. Early in the forenoon the American ensign was displayed from the Governor’s quarters and the Spanish flag from the residence of the Spanish consul nearly opposite. The live companies of Massachusetts volunteers were assembled, all but the guard, with the colors of the regiment presented them by the Governor of their State, and a little after 9 o’clock they formed and marched out towards Camp Taylor. An American flag borne by a citizen was carried near the regimental colors. Col. Wright and the members of the regimental staff, and others, preceded the regiment, and on the road received the marching salute. At Camp Taylor all was ready; under the wide-spread awning in front of Gen. Taylor’s tent were the brave old hero and the members of his staff and the officers attached to the forces stationed at camp. On the right of the awning the soldiers of Maj. Bragg’s Light Artillery were drawn up in line, on the left the 2d Dragoons, and in front the Massachusetts regiment. As soon as the latter had formed into line, Gen. Cushing made his appearance, and Gen. Taylor and his officers all rose. Gen. Cushing then proceeded to address him as follows: “General- The veteran officers and soldiers whom you have so many times led on to victory and to tame- those yet untired in the field, who ardently long for the day when your voice shall bid them also tread triumphantly in the same noble path of honor and of duty- and others your fellow citizens present, who, though not called to fight the battles of their country, are not the less animated with the same devoted love towards her which we feel- have desired on this anniversary of our separate existence as a sovereign people, to present their respectful salutations to you, as the official representative here of the power and authority of the United States. “We come to rejoice with you on this day of glorious memories; in the prosperity and greatness of our country, and to rekindle in our hearts the sacred fire of patriotism by remembering together the virtues and the sacrifices of our wise and brave forefathers, who have transmitted to us the splendid heritage of the land hallowed by their blood, of the institutions they founded, of their own immortal names. “It is, indeed, a day never forgotten by an American; for whether in the home of our affections and interests, surrounded by all that is dearest to the human heart, or on the broad expanse of the fathomless ocean, or wandering over some far distant land, on this anniversary, wherever we may be, our thoughts are turned spontaneously to the same point, as truly as the needle to the pole, as devoutly as the Muslem to his holy Mecca. “And well it is for us that it is so, since no warmth of gratitude is intense enough to be commensurate with the debt of thankfulness we owe to our patriot sires,



no language of eloquence is powerful enough to express adequately the emotions of pride which our country’s career awakens- no homage of the soul is profound enough render due adoration to that gracious Providence which has continued to guide and to guard the destinies of the Union. Meanwhile let us be just to the memory of our fathers, and just to ourselves in the measure of regard which we bestow on this day. “Men who have but superficially studied the history of the United States are accustomed to speak of this day as the anniversary of our emancipation from bondage, and vague ideas of that vaguest of all things, called liberty are attached to the very name of our national independence. But the people of the United States were never in a state of bondage. The war of the revolution was not a war for liberty. On the contrary, it was but a struggle in arms to determine whether the two great subdivisions of the British race, one inhabiting Europe, and the other inhabiting America, and both equally free, should continue to constitute a single empire, or whether they should be reconstituted separately into two independent empires. The God of Battles decided that we, the American Colonies, were as competent for independent self-government as the mother country; and England with that practical good sense which distinguished her from other nations, manfully acquiesced in the decision which split her power asunder, and gave to us separate dominion in America. “And the mysterious order of Providence seems to have predestined the American to surpass the European subdivision of the original empire, for, of that high-minded, bold-hearted and strong-handed British race, which, wheresoever it appears, appears but to command, the more numerous part will ere long be found in America; and the British Isles have already reached that fatal term in the history of nations when their native land can no longer feed its sons; while the people of the United States are still expanding with a rapidity and strength of possession which defies calculation, over the rich virgin soils of the New World. “This reflection acquires new force from the circumstances under which we this day meet- a conquering American army, here, in the heart of the Mexican Republic, in sight of the captured redoubts and heights of Monterey, amid the venerable trees, and by the side of these living waters of the wood of San Domingo, which, occupied by you, general, and your victorious troops, has acquired a place in history as enduring as poetry ever gave to the fountain of Vaucluse, or eloquence to the grove of Academus. “Yes, millions of men will have assembled today within the broad limits of the United States, to do honor to the traditions of the Revolution,

to ponder on the excellent beauty of the Federal Constitution, to congratulate one another on the happy condition of our country, and to look forward with inquisitive eye into the sublime future of the American Republic. They will call to mind the names of the stricken fields of that first war of independence, which vindicated our national rights on the land- of that second war of independence which vindicated our national rights on the sea, and of the heroes who illustrated each but while Bunker Hill, and Saratoga, and Yorktown, and New Orleans will not be forgotten.




Palo Alto, Resaca de la Palma, Monterey, Buena Vista, VeraCruz, and Cerro Gordo will yet more.




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miércoles, 4 de marzo de 2020

LA GUERRA CON MEXICO 1846-1848.LA BATALLA DE MONTERREY

MONTEREY
Septiembre de 1846


POR. JUSTIN SMITH
PRIMERAS OPERACIONES EN MONTEREY
De inmediato, las partes de reconocimiento estadounidenses, acompañadas por ingenieros, se apresuraron (19 de septiembre) y se examinaron ambos extremos de la ciudad. A pesar del incendio de la ciudadela, se prestó especial atención a las fortificaciones occidentales, ya que la idea de convertirlas ya se había presentado. A las diez de la noche, Brevet Major Mansfield, el ingeniero jefe, regresó al campamento con cinco prisioneros para ser interrogados y con evidencia satisfactoria de que el camino de Saltillo se podía ganar a pesar de los fuertes; y luego un consejo decidió hacer el intento. 
Evidentemente, sin embargo, esto significó una lucha severa. Yendo tres cuartos de milla al oeste de la plaza principal de Monterey por la ruta de Saltillo, pasando un cementerio, y siguiendo aproximadamente una milla y cuarto más adelante, uno encontró en una baja eminencia a la derecha un edificio de piedra en ruinas pero enorme conocido como El Palacio Episcopal, cerca de debajo del cual se alzaba ahora una batería de media luna que enfrentaba y dominaba la ciudad. Más allá de este reducto, llamado La Libertad, la eminencia se convirtió en una cresta ascendente, y a unas trescientas yardas del Palacio, la cresta terminó bruscamente como la cumbre de una altura extremadamente empinada conocida por los estadounidenses como Loma de Independencia.), donde se había construido un pequeño reducto de sacos de arena. Inmediatamente al oeste de esta colina, lo que se conocía como el camino Topo salió de la carretera de Saltillo y se dirigió hacia la derecha, y cerca del borde más alejado de este camino comenzó a ascender un espolón de la montaña. Al otro lado de la carretera fluía la Santa Catarina, pasando por la ciudad y uniéndose a la de San Juan a cierta distancia. Más a la izquierda y paralela al río se alzaba una colina alta y erizada llamada Federation Ridge. En el extremo occidental, la cumbre, de esta cresta,que se extendía un poco más allá de La Libertad, se alzaba un reducto ocupado por unos ochenta hombres; y unas seiscientas yardas al este, en una depresión de la cresta, había un fuerte fuerte de mampostería llamado El Soldado, armado con dos cañones de 9 libras, que fueron arrastrados, antes del comienzo de la lucha, al reducto en la cumbre. 
Mientras tanto, los mexicanos también estaban observando. En general, se creía que Taylor tenía treinta armas, lo que significaba una pelea difícil; pero los soldados estaban emocionados y listos para la batalla. "El entusiasmo es grande, la determinación mayor, el deseo de sacrificarnos por los sagrados derechos de la nación sin límites", escribió el comandante general de Nuevo León. Pero Ampudia, "el Caballero Culinario", como lo llamaba Worth, que había frito la cabeza de Sentmanat, ya temblaba. Tenemos comida por apenas veinte días, informó al gobierno; las tropas en San Luis Potosí son pocas y poco propensas a avanzar; a través de espías, el enemigo es consciente de estos hechos; obtendrán el pase entre aquí y Saltillo, y desde esa posición "será casi imposible desalojarlos". 
El domingo por la mañana todo estaba ajetreado en el campamento estadounidense, y finalmente, poco antes de las dos de la mañana, Hays y unos 400 tejanos montados se alejaron. Una larga línea de infantería azul celeste los siguió, y luego otra línea de hombres con chaquetas y pantalones azul oscuro con una franja roja en la pierna: el Batallón de Artillería del Teniente Coronel Childs. Los voluntarios de la Compañía de Luisiana de Blanchard, vestidos con todo tipo de ropa y llevando todo tipo de armas, y las baterías de Duncan y Mackall con sus piezas relucientes y cajones ruidosos completaron el destacamento, que incluía a unos 2000 hombres, en total. El resto del ejército observó su partida con gran interés, ya que su diseño parecía casi desesperado y, sin embargo, se creía que el destino de la campaña dependía de ello. 
Especialmente observaron al comandante. Con el uniforme de desnudo habitual pero en un espléndido caballo, que manejó con una dirección consumada, cabalgó Worth. Era un hombre de estatura media pero notablemente fuerte, con una figura esbelta y un aire sorprendentemente marcial. Conversando fácilmente con su personal, parecía el caballero elegante; pero su rostro era severo y sus inquietos ojos oscuros brillaban. En la guerra encontró su elemento;y en este momento detrás de su ardor natural ardía una nueva llama. Su retirada del ejército en abril había dañado tanto su prestigio como su posición relativa, y su lema ahora era: "Un grado o una tumba". Sus órdenes eran girar Independence Hill, ocupar la carretera de Saltillo y, en la medida de lo posible, llevar las obras en ese barrio; y sin duda pretendía hacer más en lugar de menos. 
Pronto despidiéndose del camino, este comando se sumergió en campos de maíz y chaparral. El progreso fue difícil y lento. Para el beneficio de la artillería, las zanjas tuvieron que ser puenteadas o rellenadas y se abrieron cercos. El enemigo rápidamente observó y entendió el movimiento, y un cuerpo de caballería lo avergonzó un poco. Una vez casi rodearon al general y su personal, que estaban a cierta distancia de antemano; pero después de un tiempo, temiendo su artillería, se retiraron a la ciudadela. El propio Ampudia cabalgó hasta Independence Hill, observó la línea azul un rato, ordenó a cien infantería a la cumbre, y allí plantó un cañón de 12 libras y un obús. 
A las seis en punto, Worth había recorrido casi siete millas. Ahora estaba en el camino Topo; y, deteniéndose un poco más allá del alcance de la batería en Independence Hill, empujó a un grupo de reconocimiento hacia la carretera de Saltillo. Sin embargo, la infantería y la caballería se habían colocado ahora en esa vecindad. La fiesta fue disparada; y, debido a esto, al anochecer y a los torrentes de lluvia, su propósito no se logró hasta que el retraso de la hora impidió nuevas operaciones. Con gran dificultad, los estadounidenses fueron colocados en una posición bastante defendible; y sin fuegos, comida, mantas o refugio, vivieron la noche de tormenta lo mejor que pudieron. Para entonces, el resto de la caballería mexicana había sido retirada de su posición entre el Palacio del Obispo y la ciudadela, y una parte de ella se retiró a la ciudad. 
EN LAS PUERTAS OCCIDENTALES
El lunes, un día del destino, estalló pesado, oscuro y siniestro. Nubes densas cubrieron el cielo, y por un tiempo una espesa niebla cortó el panorama. Alrededor de las seis en punto, Worth se mudó y, en ocasiones, saludó con uva inofensiva de Independence Hill, avanzando por la carretera Topo. Anticipándose a los problemas, arregló la columna para estar lista para una acción rápida. Los tejanos lideraron; El Capitán CF Smith y las compañías ligeras del Batallón de Artillería, desplegados como escaramuzadores,vino después; La batería del teniente coronel Duncan era tercera; y el resto del comando siguió. A unas doscientas trescientas yardas de la carretera de Saltillo, en un giro alrededor de la montaña, se podían ver unos doscientos lanceros aproximándose. Fue una vista galante. Los caballos, aunque pequeños, mostraban mucho espíritu; muchos de los sillines estaban montados en plata; los caballeros llevaban uniformes brillantes, y pennons verdes y rojos revoloteaban alegremente de sus lanzas equilibradas. A la cabeza del avance cabalgaba el teniente coronel Nájera, un soldado alto y bien parecido con un fiero bigote negro. El cuerpo de Smith y una parte de los fusileros de Texas fueron arrojados detrás de una fuerte cerca; Duncan se detuvo y sin pestañear; y luego, como un torbellino, Nájera golpeó a McCulloch. 
El choque fue terrible; y como un león y un tigre agarrando los dos cuerpos se retorcieron y lucharon. El peso de los caballos estadounidenses resultó ser una gran ventaja, pero los números estaban del otro lado. Nájera, después de atravesar a un tejano con su lanza, cayó; pero un sucesor galante ocupó su lugar, y los soldados demostraron ser dignos de él. Muchas lanzas se estremecieron y otras, inútiles de cerca, se dejaron caer; pero la espada y la escopeta sirvieron en su lugar. Por nuestra parte, la infantería de Smith disparó bien y los mexicanos no pudieron atravesar la valla. 
Después de retroceder un poco, se formaron para cargar de nuevo. Surgieron otras tropas de Worth, tomaron el puesto al lado del camino y comenzaron a trabajar. Un minuto o dos más y Duncan, en un terreno más alto, estaba disparando sobre los estadounidenses. Para entonces, el escuadrón de Nájera ya casi se contaba; pero detrás estaban el resto de la brigada de caballería de Romero y un grupo de infantería. Sin embargo, la batería de Mackall ahora estaba cooperando con la de Duncan y ambos lo hicieron espléndidamente. El pie mexicano se retiró en lugar de avanzar. Una parte de la caballería pronto se retiró hacia Saltillo y una parte hacia la ciudad; y la breve pero importante lucha terminó. Probablemente más de cien mexicanos fueron asesinados o heridos, mientras que nuestras propias víctimas parecen haber sido aproximadamente una docena, y el camino a la carretera de Saltillo estaba abierto. A las ocho y cuarto, el comando de Worth estaba en este camino; y reflexionó con júbilo que la línea mexicana de comunicación, suministro, refuerzo y retirada había sido cortada. Tampoco era todo o incluso lo mejor, creía."El pueblo es nuestro", garabateó con lápiz al comandante en jefe. Sin embargo, la batería en Independence Hill ahora se activó; y cuando el reducto de la Federación, del cual los estadounidenses no habían escuchado, comenzó a lanzar disparos entre nuestras tropas, tuvieron que retirarse aproximadamente media milla en dirección a Saltillo. 
El coraje y el espíritu de Worth eran inflexibles, pero estaba un poco falto de firmeza. Su mente impetuosa e inquieta saltaría a una decisión sin comprender completamente todos los hechos, y luego era necesario reconsiderar y volver a decidir. Ante la inesperada situación actual, cambió su plan varias veces y cansó a las tropas tal vez con algunos movimientos innecesarios; pero antes del mediodía llegó a asaltar a Federation Ridge primero, y el Capitán CF Smith fue asignado a esta tarea con cuatro artillería y cinco compañías texanas desmontadas, unas trescientas o trescientas cincuenta efectivas. Cabalgando hacia la orden que Worth exclamó en su forma audaz y magnética, que fue directamente al corazón del soldado: "Hombres, deben tomar esa colina, y sé que lo harán". "Lo haremos", respondieron, y el destacamento, seguido por las esperanzas más ansiosas de todos los demás cuerpos, se alejó. Parecía cargar las nubes, pero tenía que hacerse
La intención era ganar la parte trasera de la fortaleza y, por lo tanto, se eligió una ruta tortuosa que condujera al flanco sur de la cresta. Después de apresurarse a través del campo de maíz y la caña de azúcar hacia el río y luego río arriba, a una distancia considerable para encontrar un lugar para cruzar, los hombres se deslizaron por la orilla áspera de Santa Catarina y se sumergieron. La corriente rápida, hasta la cintura, era difícil de resistir. especialmente porque uno no podía evitar resbalar sobre las piedras redondas sueltas, y el agua siseaba y hervía con uvas y balas; pero por suerte no se produjeron bajas, y los hombres treparon por la orilla opuesta. Empujando entonces, después de detenerse para respirar bajo la cubierta de matorrales, llegaron por fin a una baja eminencia, y se escondieron detrás de un seto mientras el capitán reconocía. La colina principal, que parecía tener casi cuatrocientos pies de altura, era áspera, empinada y cubierta de chaparral. La guarnición parecía ser fuerte y resuelta. Las dos armas tenían grandes probabilidades. Durante bastante tiempo, Smith estudió el difícil problema, dudando de si era posible atacar la posición,pero finalmente ordenó a los hombres que avanzaran; y pronto líneas de escaramuzadores mexicanos azul oscuro, descendiendo del reducto, se estacionaron en puntos favorables para encontrarse con él. 
ÉXITOS AMERICANOS
Mientras tanto, notando este retraso y ciertos preparativos del enemigo, Worth envió a la Séptima Infantería al mando del Capitán Miles para apoyar a Smith; y luego, preocupado al ver refuerzos en su camino hacia el reducto, envió a la Quinta Infantería (Mayor Scott) y la Compañía de Blanchard en la misma dirección, con el General Smith para hacerse cargo de todas estas fuerzas. Miles no solo tenía la voz de una trompeta, sino también los ojos de un halcón, y al golpear de inmediato una línea de marcha directa, llegó rápidamente a la cresta principal; y pronto el general Smith lo encontró apoyando a la carga cautelosa pero constante ya lanzada. Al descubrir ahora El Soldado y creer que no sería necesario en el reducto, el general Smith se movió a su derecha a lo largo del lado sur de la cresta con todas las tropas, excepto la del Capitán Smith. Como una serpiente ardiente estos ahora se abrieron paso en una línea sinuosa pero siempre en avance. La colina ardía y humeaba. El agudo chasquido de los fusiles puntuó los informes más opacos de los mosquetes. Pronto los escaramuzadores mexicanos fueron expulsados; los 9 libras no podían estar lo suficientemente deprimidos para ser efectivos; los tejanos y la "infantería de patas rojas" conquistaron la ladera; y finalmente, luchando sin aliento hasta el reducto, encontraron la guarnición ya en vuelo, llevándose una de sus armas.
Algunos de los vencedores se unieron al resto del comando del general Smith, que se podía ver atravesando un desfiladero hacia el otro fuerte. Aquellos que no lo hicieron, volvieron a montar rápidamente la segunda pieza, que los mexicanos habían molestado al tratar de arrastrarla, y en el primer disparo, afortunadamente sacando el arma de El Soldado fuera de posición, la guarnición salió volando. En el doble rápido, la columna de ataque alcanzó esa posición un instante después, y el valiente Capitán Gillespie, seguido por otros hombres valientes, despreciando la uva de Independence Hill que chillaba sobre sus cabezas, trepó por el parapeto. La pieza mexicana, enderezada rápidamente, saludó a los fugitivos y luego ofreció sus cumplidos a las obras del Palacio. La otra pieza capturada fue llevada a El Soldado; y la orden de Miles, moviéndose aún más al este a lo largo de la cresta con una de las armas, tomó una tercera fortificación; y así por alrededor de la mitad dePor la tarde, a un costo insignificante, teníamos tres fuertes, destinados a proteger la retaguardia y el flanco de Monterey, luchando por nosotros. 
Pero una tarea aún más difícil ahora enfrentaba a los estadounidenses. Poco antes del anochecer, tres compañías del Batallón de Artillería, tres de la Octava Infantería y unos doscientos fusileros de Texas, en total unos quinientos, acompañados por el Capitán Sanders, el Teniente Meade y un guía mexicano y comandados por Childs, fueron enviados a la falda. de la colina de la independencia. El pico ante ellos era casi tan alto como la cumbre de Federation Ridge; y además del reducto, armas y guarnición en la parte superior, una posición más fuerte, más armas y una fuerza mayor estaban justo debajo en el Palacio. Los generales mexicanos consideraron el punto como inexpugnable. 
La noche fue tempestuosa. Los hombres estaban cansados. Pocos habían comido durante treinta y seis horas, ninguno desde el desayuno. La lluvia cayó en torrentes, y ni siquiera tenían mantas. Pequeños ríos fluían cuesta abajo. A veces, piedras pesadas, aflojadas por el agua, rodaban sobre ellas. La oscuridad era absoluta. La mayoría de ellos se sentaron, sosteniendo sus armas de fuego, cubriendo las cerraduras y dormitando cuando podían. A las tres en punto, los durmientes se sacudieron bruscamente, y un ronco susurro, "Fall in", pasó. La tormenta seguía furiosa. Hubo un escalofrío en el aire húmedo. Los músculos estaban rígidos. Los dientes realmente se sacudieron. Se hicieron circular órdenes estrictas de no hacer ruido bajo ninguna circunstancia. Luego vino otro susurro, "¡Adelante!" y en dos columnas, una debajo de Childs y la otra debajo del Capitán Vinton, comenzó la escalada casi vertical. 
Los pies se colocaron con cautela pero con firmeza. A pesar de las espinas, los arbustos tuvieron que ser tomados para apoyo. A veces los hombres se arrastraban. Sobre todo, las cerraduras de las armas debían mantenerse secas. De vez en cuando una piedra, arrancada por la lluvia, caía ruidosamente; y con corazones latiendo, esperando ser desafiados, los hombres harían una pausa. Si se descubrieran, podrían haber sido aniquilados con rocas. Pero la tormenta ahogó todo el ruido, excepto el suyo, y mantuvo a los mexicanos bajo techo. Lenta pero constantemente, la línea irregular se montó. La noche comenzó a parecer grisácea. El bosquejo de la cumbre se pudo ver. 
De repente estalló un fuego y un rugido. Provenía de un guardia de piquetes a unos cien metros de profundidad, que había sidorefugiándose entre algunas rocas. El fuego apresurado fue ineficaz, excepto que algunos de los estadounidenses fueron quemados. No lo respondió un mosquete, solo un grito y una avalancha. Finalmente, sesenta pies más o menos desde la cima, llegó el momento de disparar, y el mosquete y el rifle hablaron. La verdadera lucha comenzó ahora, toma y daca; y los mexicanos tenían la ventaja de la posición. Pero solo había unos cincuenta o sesenta de ellos. La línea se cerró. Hubo una feroz garra; Los mexicanos se rompieron, y cuando el sol naciente brillaba débilmente a través de las nubes, las Barras y Estrellas se desplegaron. Entonces los vencedores vitorearon y vitorearon. Saludaron a sus camaradas en el valle. Los hombres de Taylor, que habían visto cómo la doble línea de fuego y humo se elevaba más y más hasta que coronó la cima y cesó, vitorearon y lanzaron sus gorras al aire;
Pero el trabajo aún no estaba hecho. De hecho, los estadounidenses solo tenían el toro por los cuernos. Demasiado agotados para perseguirlos de manera efectiva, tuvieron que dejar escapar a los mexicanos. Al ver cómo terminaría la pelea, algunos de la guarnición habían quitado los cañones del reducto, arrojando accidentalmente uno de ellos colina abajo; pero la pieza salvada y las dos libras de 6 libras ahora abrieron fuego contra nuestros hombres, y era de esperar un contraataque de la guarnición del Palacio. Esa guarnición probablemente contaba con doscientos cincuenta y tal vez más. Unos cincuenta dragones desmontados lo reforzaban ahora; y probablemente no menos de doscientos cincuenta caballos ocupaban la pendiente de abajo. 
Pero Worth no tenía intención de perder su premio. Tres compañías de la Séptima Infantería ya se movían por Federation Ridge, y tomaron el puesto lo suficientemente cerca del Palacio como para amenazar a las tropas que iban desde ese punto contra la cumbre, animando en voz alta para atraer la atención. The Fifth and Blanchard's Company reforzó Childs; y sobre el mediodía "con dificultad infinita", como dijo Worth, un obús de 12 libras, desmontado, fue arrastrado con correas. Como el Palacio no tenía techo y las ventanas estaban mal cerradas, se podía registrar el interior con metralla. Los mexicanos correspondieron, y la lucha desganada continuó toda la mañana. Por la tarde se vieron refuerzos mexicanos en la distancia, y pareció ser necesario un golpe rápido y decisivo. Por lo tanto, un cuerpo de estadounidenses fue a mitad de camino al Palacio,y se escondieron entre algunas rocas y arbustos en un pequeño barranco, mientras que otros fueron colocados fuera de la vista en la ladera. Entonces se abrió el obús y una fuerza de escaramuzadores avanzó a la vista. 
La política de Ampudia era estrictamente defensiva, y al teniente coronel Berra, que comandaba en esta posición, se le había prohibido tomar la agresividad. Pero el obús se había vuelto extremadamente desagradable; su artillería se había deshabilitado; su única oportunidad estaba en cargar; y este parecía ser el momento. A pie y caballo, los mexicanos salieron, y galantemente subieron la cresta, cerrando sus filas cuando el obús los abrió. Luego se dio la señal, y los hombres emboscados, surgiendo como un vuelo de mirlos, dispararon. El enemigo se rompió y corrió; muchos de ellos no se detuvieron hasta que llegaron a la ciudad; y la puerta masiva del palacio estaba cerrada. Sin embargo, el obús pronto rompió la puerta y los estadounidenses entraron. Durante un tiempo la lucha fue feroz pero indecisa; pero de repente se escuchó el grito: "¡Tírense de plano! ”E instantáneamente sobre los estadounidenses postrados, el obús arrojó una doble carga de bote. Esto fue suficiente; y pronto los mexicanos, acosados ​​con uva por Duncan y Mackall, quienes llegaron ahora al galope, junto al fuego de una pieza capturada en La Libertad y por la de El Soldado, huían a la ciudad, esparciendo consternación por todas partes. Eran alrededor de las cuatro en punto.
EN LAS PUERTAS DEL ESTE
Dejando a Worth y sus valientes hombres en plena posesión de la puerta occidental de Monterey, ahora rastrearemos las operaciones de Taylor en el extremo opuesto de la ciudad. El domingo por la tarde, observando los refuerzos mexicanos que se apresuraban a la cumbre de Independence Hill y temiendo que Worth pudiera ser derrotado, exhibió a la mayoría de sus tropas ante la ciudad hasta la oscuridad como una amenaza. Durante la noche, su mortero de 10 pulgadas y sus dos obuses de 24 libras fueron plantados a unos siete octavos de milla de la ciudadela, cerca del borde delantero de una depresión que los separó del enemigo, y a las siete de la mañana del día siguiente. dispararon durante veinte minutos, indudablemente alentaron en lugar de alarmar al enemigo por su trabajo ineficaz. 
Al mismo tiempo, para desviar la atención de Worth, como lo había sugerido una nota de ese oficial, toda la infantería disponible eraextendido ante la ciudadela como para asaltarla. La Primera División (clientes habituales) estaba a la izquierda de esta línea; La brigada de Quitman —los Tennesseeanos bajo Campbell y los fusileros de Mississippi bajo Davis— fueron los siguientes, y Hamer con el regimiento de Ohio ocupó la extrema derecha. Mientras tanto, el trabajo de reconocimiento continuó. Al creer que no se encontraría con una resistencia seria en Monterey, Taylor aparentemente había sentido poca o ninguna ansiedad por determinar cómo se había fortificado la ciudad; pero ahora puede haberse dado cuenta de que esa información era deseable. 
En un sentido general, ya sabemos qué defensas se habían preparado en este barrio, en particular las calles con barricadas y las casas de piedra convertidas en fuertes; pero la situación ahora debe investigarse más de cerca. Al oeste de la gran plaza y hacia el extremo norte de la ciudad había un gran manantial. La salida de este fluía hacia el este, se ensanchaba en un estanque, luego se contraía en un arroyo, pasaba por debajo del puente Purísima, una pesada estructura de piedra por la cual el camino de Marín entraba en la ciudad, se desvió un poco hacia la derecha y finalmente se fue. La ciudad en su esquina noreste. En el lado interno de este curso de agua debajo del puente Purísima había dos simples redans capaces de contener cincuenta o setenta hombres cada uno; y un poco más abajo, en la cima de una pendiente bastante empinada,
En el lado exterior del curso de agua, una fortificación irregular pero fuerte ( tête de pont ), armada con un puente Purísima de 12 libras, defendió. Al este y al noreste de este yace un distrito suburbano confuso ocupado en parte con calles, calles, casas y chozas, y en parte con huertos, jardines y patios encerrados con altos muros de piedra. Cerca del borde de todo, a unas cuatrocientas yardas frente a El Diablo, estaba la posición mexicana más avanzada. Esta, ocupada por unos doscientos hombres, consistía en un edificio de curtiduría de piedra, a menudo mencionado por los estadounidenses como una destilería, cuyo techo plano, protegido con sacos de arena además del parapeto, estaba en manos de una guarnición competente. y de un movimiento de tierra frente a él llamado TeneríaReducto (curtiduría), que, después de haber sido erigido y demolido, fue reconstruido con esfuerzos desesperados durante la noche del domingo. 
Esta fortificación consistió en dos lados paralelos cortos, prolongados y unidos en frente para encontrarse en un ángulo agudo; y el lado norte fue igualmente prolongado y atraído hacia la parte trasera para proteger parcialmente la abertura o la garganta. Los enfoques no fueron despejados; la zanja no era lo suficientemente profunda ni lo suficientemente ancha; los pasos utilizados en el proceso de construcción facilitaron la escala de la cara (escarpa); el parapeto se completó con bolsas de arena hechas con tela de algodón ordinaria; y las armas, montadas en una barbette sin plataformas, eran difíciles de manejar en tierra fresca empapada de lluvia; pero el reducto, armado con 4 libras y 8 libras —su lado norte protegido por los cañones de la ciudadela, su cara sur por el edificio de curtiduría y su garganta por El Diablo— fue un serio obstáculo para la infantería. 
Por qué Taylor no plantó su mortero frente a él el domingo por la noche, ya que era claramente visible y había una cresta transversal dentro del rango corto de tiro de uva, expulse la guarnición con media docena de bombas bien apuntadas el lunes por la mañana y repita el La operación de la noche y la mañana siguiente con El Diablo es bastante difícil de entender. Pero debe recordarse que probablemente nunca había visto, y ciertamente nunca había atacado, un movimiento de tierra científico; estos "fuertes de barro", como los llamaban los soldados, no parecían impresionantes; y su plan para capturar Monterey "más o menos con la bayoneta" había sido determinado. No era nada sino terco; e indudablemente creía que sus oficiales y hombres, a quienes se les daba una oportunidad con los mexicanos, ciertamente los azotarían de alguna manera. 
En consecuencia, como Twiggs, comandante de la Primera División, estaba demasiado enfermo para la batalla, Taylor le dio esta orden verbal al teniente coronel Garland, escrita por uno de los ayudantes de Garland: “El coronel condujo la cabeza de su columna hacia la izquierda, manteniéndose bien afuera de alcance del Disparo del enemigo, y si crees ( o encuentras) que puedes tomar cualquiera de esos pequeños Fuertes allí abajo con el bay'net, será mejor que lo hagas, pero consulta con el Mayor Mansfield, lo encontrarás allí abajo. " Garland luego avanzó con los Regimientos Primero y Tercero y el Batallón Washington-Baltimore, alrededor de 800 hombres, y avanzó hacia una estafa.distancia considerable sobre terreno roto y obstruido. Pronto vio a Mansfield, y en poco tiempo ese oficial galopaba para encontrarse con él. Garland sin duda comunicó las órdenes de Taylor en este momento; y Mansfield, apoyado por algunos escaramuzadores, se adelantó nuevamente. 
La responsabilidad que ahora descansaba sobre el ingeniero era extremadamente pesada. Un mapa preparado por Meade a partir de datos traídos por un espía probablemente mostró que el trabajo mexicano es bastante bueno, pero, por supuesto, no reveló completamente las complejidades de la situación. Taylor había visto este mapa, y debe haber sabido todo lo descubierto hasta ahora por los oficiales de reconocimiento, y evidentemente no vio nada que prohibiera un ataque de infantería. Bajo el fuego de la ciudadela y otras fortificaciones, era imposible un examen detallado y detallado del terreno, proyectado no solo por el laberinto al que ya se aludía sino por setos, cercas de arbustos, árboles y campos de maíz que se encontraban a las afueras del suburbio; y enviar a las tropas de regreso sin una razón abrumadora a la vista de los dos ejércitos, y mirar a los ojos a "Old Rough and Ready", era impensable.
MONTEREY ASALTADO
De modo que Garland, después de marchar durante un tiempo por todo tipo de obstáculos, como Mansfield le indicó, continuó durante una distancia considerable bajo el fuego de la ciudadela y los reductos, y al fin vio a ese oficial que avanzaba a pie en el ángulo noreste. la ciudad, y saludando a las tropas con su catalejo. Obedecer esta orden implicaba girar a la derecha y luego a la izquierda —movimientos que desconcertaron y dispersaron al cuerpo de Washington-Baltimore— y finalmente atacaron una aventura en el laberinto ya descrito, pero se hizo; Mientras tanto, los mexicanos refuerzan el reducto con 150 hombres y 8 libras. Debido a la tendencia de las calles, los estadounidenses, ahora muy reducidos en número, tomaron un rumbo que los condujo a la derecha en lugar de a la izquierda, y no pudieron descubrir la garganta del reducto, el objetivo de Mansfield. Atrapados en el laberinto y cayendo rápidamente bajo un fuego de artillería y mosquetería que parecía venir de todas partes, se encontraron totalmente indefensos. La batería de Bragg fue arrojada, pero no pudo lograr nada; y por recomendación de Mansfield, Garland retrocedió.
Poco antes de esto, a juzgar por el intenso fuego que había un compromiso serio, Taylor había ordenado a Butler que avanzara con su División de Campo. Por un triste error, tres compañías de la Cuarta Infantería, que habían estado cubriendo el mortero y los obuses, fueron enviadas delante de este cuerpo contra el reducto, y "casi en un momento", como admitió el informe oficial, un tercio de los hombres cayeron. . El resto, incluido el teniente Ulysses S. Grant, se retiró; y la brigada de Quitman, que ahora formaba la izquierda de la línea, recibió la orden de apoyar a los clientes habituales, en otras palabras, renovar el ataque. 
Con amplio coraje y entusiasmo, los hombres avanzaron casi una milla bajo el fuego de la ciudadela, que, como Taylor admitió en privado, "realizó una ejecución considerable", y poco después bajo el peor fuego del reducto en el frente; pero se tambalearon en la explosión aplastante de plomo y hierro, su formación se volvió muy irregular, y después de un tiempo, aunque no dentro del alcance efectivo del mosquete o rifle, comenzaron a disparar a voluntad. El coronel Davis, que estaba a cierta distancia de su Pompey gris hierro, se impacientó ante la pérdida de tiempo, municiones y vida, y cuando el reducto dejó de disparar en ese momento, gritó: “Ahora es el momento. Gran Dios, si tuviera cincuenta hombres con cuchillos podría tomar ese fuerte. Luego agitó su espada y llamó a sus hombres a cargar. El coronel Campbell, ignorando igualmente a su comandante de brigada, hizo lo mismo;
Afortunadamente el tiempo estaba maduro. Agotados por varias horas de emoción y esfuerzo —porque se acercaba el mediodía— los mexicanos sintieron una reacción. La terca perseverancia de los estadounidenses los intimidaba. El Capitán Backus y unos 100 hombres de la Primera Infantería, que no recibieron la orden de retirarse, habían subido al techo parapeto de un edificio a unos 130 metros del reducto y ahora los molestaban persistentemente. Buscaron las reservas; pero quizás las operaciones de Garland impidieron enviarlos, y ciertamente ninguno llegó. La munición comenzó a fallar. Los mosquetes estaban calientes y sucios. La tela de los sacos de arena se incendió e hizo que el parapeto se sintiera extremadamente incómodo. Carrasco, el comandante, que había huido en Resaca, ahora tomó abiertamentevuelo de nuevo; y una parte de la guarnición, formada para atacar a los estadounidenses, se vio, o al menos se suponía, que se retiraba. El pánico se apoderó de las tropas, y casi en un instante las armas fueron abandonadas y el reducto quedó casi vacío. Unos minutos más, y el alto y poderoso McClung de los Rifles de Mississippi saltó sobre el parapeto y agitó su espada. De la misma manera o irrumpiendo en el puerto de sally, hombres igualmente valientes de ambos regimientos se acercaron a él. Treinta o treinta y cinco prisioneros fueron capturados. Se levantó una bandera estadounidense; y después de un breve conflicto, la curtiduría también, prácticamente abandonada por el enemigo, fue tomada. 
Durante el avance de Quitman, el Primer Ohio se acercó a la ciudad más a la derecha. Estaba bien ocupado, porque además de su coronel, el general de brigada Hamer, la prostituta de Chancellorsville, el Johnston de Shiloh, el mayor general Butler y el mayor general Taylor lo acompañaron; pero no logró nada. Un segundo intento fue igualmente desafortunado, pero cuando Taylor, evidentemente desesperado por el éxito, lo había ordenado salir de la ciudad, se supo del logro de Quitman. El regimiento fue enviado a la pelea nuevamente. El remanente de Garland, todavía en las afueras de la ciudad, apareció; Se ordenó a las tropas de Quitman que cooperaran; y se hizo un esfuerzo decidido para ganar la retaguardia de El Diablo. Tanto grandioso como lamentable fue ese esfuerzo. Como exhibición de desplume, difícilmente podría haber sido superado. Taylor, peleando a pie, coincidió con Richard Coeur de Lion asaltando el castillo de Front de Boeuf; y su intrepidez era tan perfecta y no forzada que el coraje apareció a su alrededor de la manera fácil y única. Morir bajo semejante líder parecía la cumbre de la vida. No fue la guerra, pero fue una gran lucha.
"No éramos muchos, nosotros los que estábamos de pie
Antes del aguanieve de hierro ese día;
Sin embargo, muchos espíritus valientes
Dar la mitad de sus años si pero pudiera
He estado con nosotros en Monterey.
Y sigue, aún en nuestra columna mantenida
A través de muros de llamas su camino marchito;
Donde cayeron los muertos, los vivos
Todavía cargando las armas que barrieron
Las calles resbaladizas de Monterey.
Pero el enemigo, rara vez visible, parecía estar en todas partes. Una gran parte de los a tientas estadounidenses se pusieron frente al puente de Purísima y cayeron rápidamente bajo una lluvia de balas de la tête de pont, mientras que el Capitán Gutiérrez, que ahora había enmascarado su arma en la orilla opuesta, vertió uva y bote sobre ellos a corta distancia. Ridgely se acercó y disparó varias veces a la cabeza del puente, pero sin efecto. Entre nuestras tropas, como escribió uno de los cirujanos, "Todo fue confusión". El humo ocultaba el panorama; y los disparos mexicanos, rompiendo la piedra caliza, el mortero y el adobe, levantaron un polvo cegador. Los asaltantes no sabían a dónde acudir ni qué hacer. Taylor, Butler, Hamer, Quitman y otros oficiales gritaron órdenes que pocos pudieron escuchar en medio del alboroto, y tal vez menos pudieron reconciliarse. Se propuso cortar de casa en casa, pero no se habían traído los implementos necesarios. Las baterías de Ridgely y Bragg y las pistolas mexicanas capturadas dispararon contra El Diablo, y finalmente trajeron los obuses de 24 libras; pero nada se pudo lograr de esa manera. Muchos de los mejores y los más valientes cayeron; y finalmente, alrededor de las cinco en punto, los estadounidenses se retiraron de todo Monterey, excepto el reducto de Tenería y algunos edificios adyacentes.
UN TRIUNFO AMERICANO
Así terminó la pelea. Había sido una larga escena de galantería, confusión, errores y desperdicio. El teniente DH Hill, luego el general Hill del ejército confederado, escribió en su diario sobre el aprendizaje de los detalles: "Parece que se cometió todo tipo de locura". Lanzar puñados de infantería a un laberinto desconocido de obstáculos, fortificaciones y cañones como si hubieran estado luchando contra indios en un pantano de Florida, y enviar baterías de campo a calles estrechas, también en el suburbio torcido, contra pesadas obras de piedra y techos llenos con tiradores protegidos fue extraordinario. Y, según se informó, Taylor hizo más. Le ordenó a Ridgely salir a la luz para tratar de sacar conclusiones con El Diablo. Ridgely era absolutamente intrépido. Para satisfacer al general, él mismo salió y lo reconoció, pero no llevaría su batería a la destrucción.
Ahora, para obtener refugio, comida, municiones, las tropas tuvieron que marchar por separado o en grupos hasta el campamento, expuestas por una gran distancia no solo a los cañones de la ciudadela sino también a losLos lanceros, que casi causaron un desastre y podrían haberlo hecho, hicieron que todos, en lugar de una parte, obedecieran la orden de acusación. Un obús, ayudado por las armas capturadas, todavía intercambiaba cumplidos de vez en cuando con El Diablo, pero la batalla del día había terminado. Se había ganado un reducto, y las operaciones de Worth contra los reductos de Federation Ridge habían sido asistidas; pero estas ventajas podrían haberse obtenido de manera mucho más económica. 
La posición de Tenería estaba guarnecida por la noche por el comando agotado de Garland, el regimiento de Kentucky (Louisville Legion), que había estado en guardia en el mortero, y la batería de Ridgely. Esta no fue una tarea agradable. La lluvia cayó en torrentes, y el interior del fuerte fue tan minuciosamente buscado por los cañones de El Diablo, que una parte de los hombres tuvo que tumbarse boca arriba en el barro. Sin embargo, se levantaron algunas defensas; El martes por la mañana, la brigada de Quitman relevó a la guarnición; y los hombres de Taylor, ahora animados por la vista de sus camaradas tomando Independence Hill, recibieron un descanso necesario. Ambas partes usaron su artillería hasta cierto punto, y a pesar del fuego mexicano nuestra posición se fortaleció aún más; pero en este día no se hizo nada en el extremo oriental para ayudar a Worth. [10]
Durante la noche del martes, el enemigo parecía estar en movimiento. Deberían haber hecho un ataque; y los estadounidenses, sin mantas, abrigos o comida, empapados de lluvia y enfriados por el viento del norte, pasaron las horas haciendo un reconocimiento o de pie en el agua detrás de sus pechos. Lejos, sin embargo, de la mente de Ampudia estaba la idea de una ofensiva vigorosa. Consternado por el corte de sus comunicaciones y por el obstinado valor de los estadounidenses, y debilitado por la cobardía de ciertos oficiales, ordenó que abandonaran todas las actividades exteriores, y concentró sus fuerzas en y cerca de la gran plaza. Tal cambio no podría hacerse de noche sin mucha confusión. Muchas de las tropas también estaban indignadas; algunos se negaron a dejar sus puestos; todos se sintieron desanimados y algunos estallaron en un desorden desenfrenado. El trabajo de fortificar la línea interior continuó,
Al amanecer del miércoles, sospechando que los mexicanos se habían ido o estaban saliendo de El Diablo, Quitman avanzó y encontróque tanto hombres como armas habían sido retirados; pero otras obras no muy lejanas todavía se mantenían con demasiada fuerza para ser capturadas. Se hicieron intentos para ganar terreno en varias direcciones; y finalmente, una o dos horas antes del mediodía, con la ayuda del Segundo regimiento de Texas, desmontado, y la Tercera y Cuarta Infantería, comenzaron a realizarse operaciones extensas y bien apoyadas. En particular, se adoptó un plan sistemático para romper la línea continua de casas y disparar desde los techos. En cada cruce de calles había que luchar vigorosamente, porque los mexicanos, aunque inferiores como tiradores, resistían obstinadamente en cada punto favorable; y la mosquetería y la artillería detrás de sus barricadas barrieron ferozmente los enfoques. Cinco de los doce oficiales comisionados de la Tercera Infantería fueron asesinados, dice el general Grant. Surgieron dos secciones de artillería de campaña, pero los artilleros fueron derribados rápidamente a pesar de todas las precauciones; y finalmente, al encontrar las piezas demasiado livianas para un servicio efectivo, Taylor les ordenó retirarse. Se intentó un arma en el reducto de Tenería, pero después de un tiempo el avance de los estadounidenses hizo peligroso disparar hacia la plaza.
Sin embargo, la infantería siguió avanzando y, a las tres en punto, solo había un cuadrado de la gran plaza. Aquí la munición comenzó a fallar, y el teniente Grant, colgando del brazo de su caballo por un brazo y un pie, corrió por las calles con demasiada rapidez para ser disparado y fue a buscarlo. Sin embargo, con el fin de prepararse para un asalto general, o por alguna otra razón, Taylor ordenó a las tropas, que ahora trabajaban con seguridad dentro de las casas, que se retiraran, bajo fuego, por supuesto. De mala gana, aunque muchos de ellos no habían comido durante treinta y seis horas, regresaron a los reductos y de allí al anochecer a Walnut Grove; y los regimientos de Ohio y Kentucky se pusieron de servicio en los reductos capturados. 
Curiosamente, Taylor parece no haber hecho ningún esfuerzo, después de la tormenta del Palacio del Obispo, para organizar con el General Worth una acción concertada o darle nuevas órdenes, aunque podría haberlo hecho fácilmente, y sabía que todo el trabajo asignado a esa división se había completado. El miércoles por la mañana, por lo tanto, después del largo y profundo sueño de agotamiento, los hombres de Worth se encontraron principalmente en la ociosidad, y una gran parte de ellos, concentrados cerca del Palacio, contemplaronsobre la ciudad en su tiempo libre como lo revelaban las brumas en disolución. No muy lejos, en el suburbio, estaban los jardines del general Arista, llenos de naranjas, limones, granadas e higueras, plátanos, uvas y flores, regadas por canales que brillaban al sol. De vez en cuando se podía ver un monje vestido de azul, ceñido con una cuerda blanca y una borla; y los destellos de las corrientes que corrían por casi todas las calles fueron atrapados aquí y allá. Más allá yacían las casas blancas o ligeramente tintadas con cuadrados frondosos aquí y allá, dominadas por las torres de la catedral. A intervalos debidos, la campana del reloj marcaba pacíficamente la hora o el cuarto. A la izquierda, la oscura ciudadela eructaba ocasionalmente una nube de humo blanco. A la derecha, Santa Catarina se apresuró entre la ciudad y las pintorescas villas en su orilla opuesta. Más lejos, pero aún cerca, los estratos retorcidos y los vastos contrafuertes astillados, almenas y pináculos de la Sierra Madre, finamente cubiertos de nubes suaves, se elevaban en lo alto; y en lo alto, grandes pájaros que parecían águilas viajaban como planetas oscuros alrededor de sus órbitas en el azul.
Pero aunque miraron con profundo interés, estos tipos demacrados con ojos inyectados en sangre no estaban de humor para disfrutar de la escena. No hubo órdenes de Taylor. Apenas se había escuchado un disparo esta mañana desde la ciudad baja. Los mexicanos se jactaban de obtener una victoria de ese lado, y "Tu turno vendrá después", les dijeron a nuestros hombres. Se rumoreaba que los fuertes refuerzos de Saltillo llegarían pronto por el pase. Worth, nervioso y ansioso, subió a la torre del palacio con su vaso y buscó noticias cada trimestre. Mientras tanto, el cañón se plantó en más puntos de mando. Un obús se abrió en la ciudad. Se continuaron los preparativos para hacer un asalto; y, como ahora se decía que los mexicanos del sur se acercaban, un destacamento recorrió aproximadamente tres millas por la carretera de Saltillo a una posición fuerte. Sin embargo, una o dos horas antes del mediodía, el rugido de la batalla comenzó a venir de la ciudad baja; y Worth, juzgando que significaba un ataque serio, ordenó una columna hacia adelante por cada una de las dos calles principales.
Vale la pena avanzar de nuevo
Con un grito que sonó como un rugido, las tropas se apresuraron cuesta abajo y entraron al suburbio. Durante algún tiempo el trabajo fue fácil, porque por temor a los cañones de Libertad, toda la sección occidental había sido evacuada; y levantando un grito feroz quedespués de ser conocido como el "grito rebelde", que comenzó con un gruñido y se convirtió en un grito de falsete, los estadounidenses se lanzaron a la carrera. Más allá del cementerio, sin embargo, las tropas mexicanas abrieron fuego, y hasta que aparecieron algunas de las armas de Duncan y Mackall, lucharon como demonios. Luego se encontraron calles con barricadas y techos guarnecidos, y nuevamente los estadounidenses se zambulleron en las casas. Haciendo un pequeño agujero en la pared que dividía dos viviendas, dejarían caer una cáscara de seis pulgadas con un fusible de tres segundos encendido y se tirarían. Los resultados siguieron puntualmente. La apertura se amplió entonces; y arrastrándose, repitieron la operación, mientras los mejores tiradores luchaban desde el techo. 
La retirada de Taylor de la ciudad, sin embargo, proporcionó a los mexicanos refuerzos. El enemigo parecía enjambre, y su coraje parecía aumentar. "Cañones y armas pequeñas centellearon, se estrellaron y rugieron como una poderosa tormenta de viento, lluvia, granizo, truenos y relámpagos", escribió un soldado; mientras el ruido sordo de los tablones contra las pesadas puertas y los golpes de picos en las paredes de piedra aumentaron el alboroto. Una vez que el avance se detuvo. Pero el coronel Hays, un hombre tímido con la frente ancha, nariz romana, brillantes e inquietos ojos color avellana y el coraje de veinte leones en su delicada figura, había sido prisionero en la oficina de correos de Monterrey una vez y había jurado Gran juramento para dormir esta noche en la oficina de correos o en el infierno, y nada podría detenerlo. Al anochecer, los estadounidenses estaban a solo un cuadrado del mercado,
El caso de Ampudia no era de ninguna manera desesperado incluso ahora. Sus pérdidas habían sido pequeñas: veintinueve oficiales y 338 hombres muertos y heridos, según su informe. Había provisiones, municiones y artillería suficientes; los edificios fuertes que rodean la plaza y el mercado, defendidos con resolución por una gran guarnición, no podrían haberse tomado fácilmente; y la división de los estadounidenses en comandos ampliamente separados invitó a una salida. 
Sin embargo, la situación no era en absoluto agradable. Después del anochecer, los estadounidenses plantaron dos obuses y un cañón de 6 libras en la parte superior de un edificio alto cerca del lado oeste de la plaza. El mortero de Taylor había sido llevado a Worth durante el día, y después del atardecer comenzó a disparar de vez en cuando.catedral, donde se almacenaron toneladas de pólvora. La ciudadela se comprometió a responder, pero el mortero, plantado detrás del muro de piedra del cementerio, no era probable que fuera alcanzado, y una sola de sus bombas podría haber hecho volar al ejército mexicano. De hecho, también podría ser un disparo de los obuses de 24 libras de Taylor, que entregaron dos proyectiles efectivamente después del anochecer. En el lado sur del río, frente a la ciudad, la Quinta Infantería había plantado una de las armas de El Soldado en el tercer trabajo en la cresta de la Federación, donde al menos podría haber resultado molesto. Los caballos de la caballería estaban en el camino. La guarnición de la ciudadela no pudo cooperar rápidamente con las tropas en la ciudad, ya que había sellado la salida. La política defensiva de Ampudia desanimó a los soldados, porque a pesar de que algunos de ellos flanquearon a los estadounidenses retirados el miércoles por la tarde, no se les permitía volver a ocupar las casas abandonadas por Taylor, y mucho menos atacar a los reductos. El desaliento era general; algunos de los principales oficiales pidieron rendirse; y Ampudia, según se informó, mantuvo al cuerpo más selecto cerca de su persona, se encerró en la catedral hasta que un proyectil cayó cerca de él y luego huyó a una casa privada.
NEGOCIACIONES
Naturalmente, entonces, temprano el jueves por la mañana, uno de sus ayudantes llevó al general estadounidense una propuesta para abandonar la ciudad y retirarse con las tropas y el material militar. Taylor respondió con una demanda de rendición incondicional e insistió en tener una respuesta antes del mediodía. En lugar de cumplir, Ampudia envió una solicitud para una entrevista personal. El resultado fue una comisión conjunta. Siguieron negociaciones irritantes. Los métodos tediosos y astutos de la diplomacia mexicana se probaron a fondo; pero finalmente un ultimátum de los representantes de Taylor puso fin al asunto, y se firmaron los términos de la capitulación. Esto estipuló que la ciudadela debería ser abandonada de inmediato, que dentro de una semana las tropas mexicanas con sus armas, pertrechos y seis piezas de campo deberían retirarse, sin dar su libertad condicional para no pelear nuevamente, más allá de la línea del Paso Rinconada,puede ser recibido ", los estadounidenses no cruzarían la línea especificada. 
Como Polk afirmó y el propio General admitió, Taylor violó sus órdenes al otorgar tales términos, y sus excusas para hacerlo fueron significativamente poco convincentes, mientras que algunos de ellos involucraron tal vez la suposición virtual de su parte de una autoridad política superior a la del Presidente. Pero existían razones sustanciales para los términos. "Considerando nuestra situación", explicó el general en privado, no eran demasiado liberales; Y eso era cierto. Al carecer de municiones y provisiones, solo podía negociar, asaltar o retirarse. Según sus voceros en el Senado, sus efectivos sumaban solo unos 5000 y probablemente no alcanzaron esas cifras. Alrededor de un tercio de ellos no tenían bayonetas. La Primera División de asiduos había quedado paralizada; el segundo estaba cansado; y los voluntarios habían sido desmoralizados hasta ahora, que, en opinión de Meade, ya no se podía depender de ellos. Worth, el principal representante estadounidense en la comisión conjunta, no tenía "la más mínima confianza" en el liderazgo de Taylor, y escribió en privado que "muchos otros" compartieron su opinión, mientras que un número aún mayor se sentía dudoso.
Con tales tropas, artillería débil y municiones escasas, atacar a un enemigo de probada calidad de combate, ahora a raya en casas de piedra, completamente abastecido con armas y municiones, y relativamente fresco, no era una propuesta atractiva. En resumen, como Crittenden y Clayton declararon en defensa de Taylor en el piso del Senado, no era factible asaltar la ciudad; y retirarse con enfermos y heridos por esa ruta, perseguidos por infantería móvil y hombres montados sin dormir, y acosados ​​por una población exultante, habría significado la ruina. Era un curso sabio escapar de este dilema como lo hizo, y la verdad no se podía decir. 
MONTEREY OCUPADO
El 25 de septiembre, la ciudadela fue evacuada, y al día siguiente con el tambor sonando y las pancartas que enarbolaban la primera brigada de mexicanos abandonaron la ciudad, todos notando con curioso interés la diferencia entre sus uniformes y cinturones recién revestidos y la apariencia descuidada de los vencedores. , quienes, como dijo un estadounidense, estaban tan sucios como podrían estar sin convertirse en bienes raíces. La segunda brigada siguió al día siguiente, y el resto de las tropas el día 28. Monterey, con una cantidad de pólvora indiferente y varios cañones, muchos de ellos malos, eran nuestros, y pronto la gente de los Estados Unidos, a quien una batalla costosa pero valiente impresionó mucho más de lo que las operaciones científicas podrían haber hecho, aclamaron nuevamente a Taylor. . Por distancia, por su coraje, por su pintoresca individualidad y por su posición como comandante del único ejército estadounidense que luchaba contra los mexicanos, fue idealizado. Sus excelentes informes, el trabajo de Bliss, confirmaron cada impresión favorable; y los escritores de la época, plenamente conscientes de que ya era un héroe popular y ansioso por adaptarse al gusto predominante, colorearon los hechos hasta que apenas pudieron ser reconocidos. Los hombres en el suelo, en contacto con las crudas realidades, sintieron lo contrario. La falta de previsión y de generalismo de Taylor fue de hecho amargamente censurada allí. Worth "es el gallo de peine alto del ejército", escribió un oficial. Ha ganado todos los laureles, aunque Taylor tendrá la gloria en casa, comentó un cirujano.[

En cuanto a la conducta de las tropas en general, sin embargo, solo podría haber una opinión. "Tres días gloriosos", fue la descripción del general Scott de la lucha. La guerra es ... guerra. Se hicieron cosas terribles, se cortaron hombres espléndidos. Sin embargo, si hay gloria en la fidelidad y el coraje, en enfrentar dificultades extraordinarias y triunfar sobre dificultades extraordinarias, entonces la descripción de Scott fue correcta.