


Por. Pablo Ramos
En el mes de SEPTIEMBRE la ciudad de Monterrey se prepara para recordar acontecimientos históricos:
12 de Septiembre: día del Batallon de san Patricio,13 de Septiembre dia de los Niños Héroes de Chapultepec, 20 de Septiembre, aniversario de la Fundacion de Monterrey y 21 de Septiembre DÍA DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846, cada año la Ciudad se prepara para recordar esta heroica defensa ocurrida hace 166 años, donde heroísmo y valor fue puesto a prueba, sus habitantes resistieron el asalto a su tierra,en una revisión de los hechos el historiador Ahmed ,explica esta Batalla al publicar un articulo en la revista ATISBO la cual que dio a conocer en el numero 4 un interesante articulo llamado ;
1846: HECATOMBE EN MONTERREY, esta Batalla ,poco estudiada por los Historiadores Mexicanos y poco conocida por los Estadounidenses , veamos esta ivestigacion que va dedicado en HONOR al papa de Ahmed Valtier quien murió el día 31 de Agosto del 2012, mis condolencias y oraciones para su familia.
Por: AHMED VALTIER:
En el mes de SEPTIEMBRE la ciudad de Monterrey se prepara para recordar acontecimientos históricos:
12 de Septiembre: día del Batallon de san Patricio,13 de Septiembre dia de los Niños Héroes de Chapultepec, 20 de Septiembre, aniversario de la Fundacion de Monterrey y 21 de Septiembre DÍA DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846, cada año la Ciudad se prepara para recordar esta heroica defensa ocurrida hace 166 años, donde heroísmo y valor fue puesto a prueba, sus habitantes resistieron el asalto a su tierra,en una revisión de los hechos el historiador Ahmed ,explica esta Batalla al publicar un articulo en la revista ATISBO la cual que dio a conocer en el numero 4 un interesante articulo llamado ;
1846: HECATOMBE EN MONTERREY, esta Batalla ,poco estudiada por los Historiadores Mexicanos y poco conocida por los Estadounidenses , veamos esta ivestigacion que va dedicado en HONOR al papa de Ahmed Valtier quien murió el día 31 de Agosto del 2012, mis condolencias y oraciones para su familia.
Por: AHMED VALTIER:
FATIDICO ASALTO A MONTERREY MARCHA HACIA LA BOCA DE LOS CAÑONES EL 21 DE SEPTIEMBRE DE 1846, DURANTE LA GUERRA ENTRE MEXICO Y ESTADOS UNIDOS EL EJERCITO NORTEAMERICANO LANZO UN ASALTO QUE PRETENDIA SER UNA MANIOBRA DE FINTA PERO ACABO TRANSFORMANDOSE EN UN ATAQUE DIRECTO SOBRE LAS BATERIAS MEXICANAS, DEBIDO A UNA MALA INTERPRETACION DE ORDENES.
Trotando a paso lento por el empedrado de las calles, el Teniente Charles Hamilton, del ejército de los Estados Unidos, dirigió su caballo hacia los suburbios de Monterrey. Como parte de las fuerzas de ocupación del General Zachary Taylor, el Teniente Hamilton aprovechó aquella tranquila y asoleada tarde de principios de Octubre de 1846, para visitar el extremo oriente de la ciudad. Recorrer los sitios de la Batalla de Monterrey se había convertido en uno de los paseos preferidos por los norteamericanos; sobre todo para los soldados, que como él, había participado en los combates en el lado opuesto de la ciudad. A medida que se fue alejando de la plaza principal e internando por una serie de calles y caminos angostos, la escena de ruina y destrucción comenzó a hacerse evidente. El pavimento se encontraba hecho pedazos, mientras que escombros y árboles derribados se veían por todas partes. Las paredes de muchas casas lucían espesamente marcadas por los disparos de mosquetes, e incluso las rejas de algunos balcones estaban torcidas o desgarradas por el impacto o el paso de las balas de cañón.


GRAVES FALLAS
Durante 5 días de Septiembre de 1846, Monterrey había sido atacado por las tropas yanquis, en una de las primeras batallas de la guerra entre México y los Estados Unidos. Pero a pesar del exitoso triunfo que la prensa de Washington y Nueva Orleáns había proclamado; casi inmediatamente después de concluida la batalla una atmósfera de crítica y disgusto se percibió en el ejército norteamericano, principalmente en el cuerpo de oficiales, de que las cosas no había resultado como se esperaban, ni que eran realmente lo que aparentaban. La gran victoria de Taylor sobre el ejército mexicano, no parecía ni tan gloriosa ni tan brillante, más bien, daba la impresión de que se habían cometido graves fallas.


LA CAMPAÑA A MONTERREY
Con el inicio de la guerra entre México y los Estados Unidos en Mayo de 1846, tras las batallas de Palo Alto y Resaca de Guerrero en la margen norte del Rió Bravo, y la posterior evacuación del ejército mexicano de Matamoros; Monterrey se convirtió en el objetivo evidente de los planes norteamericanos para la ocupación del norte de México. Durante los siguientes 4 meses los yanquis permanecieron estacionado en una serie de campamentos extendidos a lo largo del Rió Bravo, desde Matamoros hasta Mier, preparándose y recibiendo refuerzos para lo que algunos comenzaban a llamar: la Campaña a Monterrey. Debido a los problemas logísticos, el general Zachary Taylor decidió avanzar con solo 6,250 hombres y 19 piezas de artillería, casi todos cañones ligeros, ya que eran más fáciles de transportar. Taylor organizó sus fuerzas en tres divisiones. Dos de ellas integradas por tropas regulares, y una más con soldados voluntarios. Estos últimos recién reclutados principalmente en los estados del sur. El sábado 19 de Septiembre el ejército invasor llegó a la planicie que se extendía frente Monterrey, y casi de inmediato los cañones mexicanos de grueso calibre ubicados en la Ciudadela comenzaron hacer fuego, mandando un claro mensaje de que la ciudad, lejos de ser evacuada como Matamoros, sería decididamente defendida. Comprendiendo que una gran batalla se encontraba ante ellos, los norteamericanos se replegaron a unos 5 kilómetros de distancia, al bosque de Santo Domingo, también llamado El Nogalar, en donde comenzaron a levantar sus campamentos. El cuerpo de ingenieros militares iniciaron sus tareas de exploración y para el obscurecer las patrullas de reconocimiento se encontraban de regreso con sus observaciones y reportes. Al día siguiente, después de una junta entre los comandantes del ejército en la tienda del general Taylor, se decidió que la 2° División del general Worth cruzaría los campos y sembradíos al poniente, para tratar de circundar la ciudad y alcanzar el camino a Saltillo. Su tarea sería la de cortar la principal vía de refuerzos y suministros a Monterrey. Dos mil hombres partieron alrededor del mediodía para realizar esta arriesgada misión.

EL ATAQUE
Desde muy temprana hora del lunes 21 de Septiembre, la expectativa por el combate concluyó. El ejército norteamericano apenas había desayunado cuando los tambores comenzaron a llamar “a las armas”, y rápidamente los regimientos fueron formados. A la distancia el estallido de los cañones mexicanos ubicados en la loma del Obispado, anunciaban que Worth estaba ya en acción en el otro extremo de la ciudad. Sin mayor dilación, Taylor ordenó que su 1° División partiera de inmediato y se desplegara en la llanura frente a la ciudad en espera de nuevas instrucciones. La orden fue obedecida con prontitud y la columna abandonó su campamento en El Nogalar. Originalmente al mando del general David E. Twiggs, la 1° División estaba compuesta por los regimientos 1° y 3° de Infantería, y el Batallón de Baltimore-Washington. La otra unidad que conformaba la División, el 4° Regimiento de Infantería, se encontraba separada de la fuerza, asignada a proteger el mortero en la hondonada. Sin embargo aquella mañana, el general Twiggs no pudo acompañar a sus tropas ni salir del campamento, debido a una dosis excesiva de purgante que había tomado la noche anterior, en la creencia de que los intestinos vacíos eran menos vulnerables para el caso de una herida de bala en el abdomen. En su lugar, el teniente coronel John Garland, jefe del 4° de Infantería, comandaba la División. A medida que la columna se fue acercando a la planicie, el estruendo de los cañones comenzó a escucharse con mayor intensidad. En la hondonada el mortero y una batería de cañones ligeros, que también ya había sido instalada ahí, se encontraban en un duelo cerrado de artillería con la Ciudadela.

El mayor Philp Barbour cayó atravesado por una bala de escopeta en el pecho y el capitán Williams, de los ingenieros topográficos, con una herida fatal en la cabeza. El coronel Watson, comandante del Batallón de Baltimore-Washington fue alcanzado mortalmente en el cuello por un francotirador, e incluso el mayor Mansfield resultó herido en una pierna. Una batería de artillería ligera logró cruzar la planicie y llegar a galope hasta las angostas calles, pero como el mismo Garland escribió: “Después de varios disparos, viendo que poco daño estaba causando sobre las barricadas, ordené al capitán que retirara su batería a un lugar más seguro”. Sin mapas y extraviados en un laberinto de calles, los regimientos se separaron y el ataque perdió cohesión. “La naturaleza del terreno era tal, que el orden se rompió” declararía después el coronel Henry Wilson del 1° de Infantería. Lejos de llegar a la retaguardia de La Tenería, los invasores se toparon con una serie de fortines y reductos, de cuya existencia no tenían más mínima idea. El conflicto se generalizó por todas las calles con regimientos y compañías luchando cada una por su cuenta.
“Todo fue confusión”, afirmó un oficial. Forzado a auxiliar a sus tropas atrapadas en un combate urbano, el general Taylor envió la División de Voluntarios para apoyar el ataque y más bajas se sumaron al conflicto. Al final del día, aun a pesar de que los voluntarios de Mississippi y Tenneessee lograron tomar el fortín de la Tenería, resultó evidente que el ataque en el lado oriente había sido un fracaso. El General Worth, que esa misma mañana había logrado bloquear exitosamente el camino a Saltillo en el extremo poniente con mínimas pérdidas, comentó en una carta privada al enterarse de los detalles: “La 1° División y los Voluntarios fueron llevado hacia la acción sin orden, dirección, apoyo o mando; de hecho, un asesinato”. Por la noche, Taylor se retiró maltrecho con sus dos divisiones al campamento de El Nogalar,
dejando solo un destacamento en el fortín que habían tomado. Por desgracia el jefe del ejército mexicano, el general Pedro de Ampudia, no supo capitalizar para su beneficio aquel desgastante y sangriento combate sufrido por los norteamericanos. La batalla continuaría en los siguientes días y Ampudia acabaría capitulando la ciudad a las tropas invasoras. Sin proponérselo Garland y el mayor Mansfield habían comprometido su ejército a un súbito y fatal asalto sobre la ciudad, del que tal vez ni el propio comandante en jefe lo había planeado. Aunque el Taylor nunca se expresó abiertamente sobre este hecho; después de la batalla entre los numerosos ascensos y promociones que se otorgaron a oficiales por su conducta en el combate, Garland no fue recomendado, lo cual sin duda representó una censura implícita. En el mal logrado ataque sobre Monterrey del 21 de Septiembre de 1846, el general Zachary Taylor había experimentado sin duda uno de los peores días de su vida, y un total de pérdidas, entre muertos y heridos, de 394 bajas.
FUENTE:
Revista ATISBO. Una mirada a la historia. mailto:revista@atisbo.net Septiembre/Octubre de 2006.
! VISITA A MONTERREY Y SE PARTE DE SU HISTORIA, VEN A LAS ACTIVIDADES DEL 21 AL 23 DE SEPTIEMBRE DE 2012.
LIGAS INTERESANTES:
http://fermintellez.blogspot.com/

dejando solo un destacamento en el fortín que habían tomado. Por desgracia el jefe del ejército mexicano, el general Pedro de Ampudia, no supo capitalizar para su beneficio aquel desgastante y sangriento combate sufrido por los norteamericanos. La batalla continuaría en los siguientes días y Ampudia acabaría capitulando la ciudad a las tropas invasoras. Sin proponérselo Garland y el mayor Mansfield habían comprometido su ejército a un súbito y fatal asalto sobre la ciudad, del que tal vez ni el propio comandante en jefe lo había planeado. Aunque el Taylor nunca se expresó abiertamente sobre este hecho; después de la batalla entre los numerosos ascensos y promociones que se otorgaron a oficiales por su conducta en el combate, Garland no fue recomendado, lo cual sin duda representó una censura implícita. En el mal logrado ataque sobre Monterrey del 21 de Septiembre de 1846, el general Zachary Taylor había experimentado sin duda uno de los peores días de su vida, y un total de pérdidas, entre muertos y heridos, de 394 bajas.
FUENTE:
Revista ATISBO. Una mirada a la historia. mailto:revista@atisbo.net Septiembre/Octubre de 2006.

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