Mostrando las entradas con la etiqueta 1867. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 1867. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de agosto de 2009

SANTIAGO VIDAURRI.

1808-1867

"Amo a mi patria con delirio y la quiero ver fuerte, grande y feliz, ahí se dirigen todas mis acciones, eso constituye mi carácter".

" Vidaurri. Mayo 3-1856.

“El principal pecado de Vidaurri fue haber amado primero a Nuevo León, por encima de México.”

Erasmo Quiroga

Por: Pablo Ramos

El dia 22 de Agosto de 2009 sera colocada la estatua del Gobernador SANTIAGO VIDAURRI que amo tanto a su Estado que siempre hizo que lo quisieran u Odiaran su participacion en la Batalla de Monterrey de 1846 fue importante ya que apoyo en la organizacion de la gobernatura en el exilio, ahora sus descendientes como PATRICIO MILMO piden respeto para este gobernador , su estatua estara en el museo de Lampazos, visitemos con respeto este museo y a este personaje que aporto mucho por Nuevo Leon.
...................................

“El tribunal de la historia cambia con el tiempo, se ven las cosas desde distintas perspectivas,”

“Yo pienso que la revisión de ciertos personajes de la historia de México debe estar abierta a lo que las distintas corrientes del pensamiento señalen, y no hay que descalificar, ni satanizar, ni juzgar, ni perdonar, porque eso el tribunal de la historia lo habrá de determinar en su momento”.

Gobernador de Nuevo Leon. Jose Natividad Gonzalez Paras
...............................................
Por: Roberto Jorge Rodríguez Lozano
Con estas palabras este Neoleones que nacio en Lampazos de Naranjo el 25 de Julio de 1808, vivio toda la vida de manera polemica, de caracter fuerte fue gobernador de Nuevo Leon Del 23 de mayo de 1855 al 13 de diciembre de 1856 Del 17 de agosto de 1857 al 25 de septiembre de 1859 Del 11 de abril de 1860 al 26 de febrero de 1864 Controvertido personaje de la historia política y militar de Nuevo León, Santiago Vidaurri nació en Lampazos el 25 de julio de 1808. Sus padres fueron Pedro Vidaurri y María Teodora Valdez. Observó desde siempre un carácter que no admitía réplica a sus decisiones. Durante su estancia en el gobierno de Nuevo León enfrentó por igual a conservadores y liberales, con el propósito de que nadie cuestionara sus arbitrios y con el fin de permanecer en el poder de su entidad. Paradójicamente, Vidaurri inició su carrera pública en la cárcel, a donde había sido enviado a los 24 años de edad tras cercenar la mano a un soldado en una riña. Ahí llegó a ser escribano oficial y, más tarde, desempeñó este mismo oficio en la Secretaría de Gobierno del Estado. Fue oficial mayor durante la primera gubernatura de Juan Nepomuceno de la Garza y Evia (1835-1837) y secretario de gobierno en tiempos de Joaquín García (1837 – 1839), de Manuel María de Llano (1844 – 1845) nuevamente de Juan N de la Garza Evia cuando la Invasion americana a Nuevo Leon continuo de secretario de gobierno con el gobernador Francisco de Paula y Morales en el exilio ya que el estado fue ocupado por dos años de Agosto de 1846 a Julio de 1848 y de Jerónimo Cardona (1854 – 1855). Como muchos otros neoleoneses que eran habilitados para repeler los ataques de grupos indígenas, en 1840 Vidaurri fue nombrado capitán y comandante de una compañía que se encargaría de contener las ofensivas de los indios y, en su caso, perseguirlos y reprimirlos. Doce años después, el gobernador Agapito García designó a Vidaurri secretario por la entidad ante la junta que se celebró en Saltillo para coordinar las fuerzas de Tamaulipas, Coahuila, Zacatecas y Nuevo León en un plan de seguridad y defensa contra los ataques constantes de las tribus nómadas. Durante la Revolución de Ayutla, Santiago Vidaurri sostuvo varias juntas secretas con Antonio Rosales y otros liberales. En 1855 dejó la secretaría de gobierno y salió de la ciudad rumbo a Lampazos, en donde proclamó el Plan Restaurador de la Libertad. Con esa bandera se dirigió a Monterrey y el 23 de mayo, una vez apoderado de la capital neoleonesa, se declaró gobernador y comandante general del Estado. Su nombramiento fue secundado por Ignacio Zaragoza, José Silvestre Aramberri y Mariano Escobedo. Ocupó la primera magistratura de Nuevo León entre 1855 y 1864; a lo largo de estos nueve años sólo en dos ocasiones abandonó la gubernatura durante unos meses debido a conflictos con la federación y a pugnas interregionales. En virtud de los éxitos que había alcanzado en la lucha contra la dictadura santanista, en febrero de 1856 Vidaurri declaró por su cuenta, la anexión de Coahuila al estado de Nuevo León. Por este motivo tuvo sus primeros distanciamientos con el gobierno federal, que envió tropas para tratar de disuadirlo; tras algunos enfrentamientos se firmó un armisticio y después el Congreso Constituyente aprobó la unión de ambos estados, lo cual quedó plasmado en la nueva Constitución de 1857. Durante el periodo inicial de la Guerra de Reforma, destacó el desempeño de Vidaurri como caudillo del Ejército del Norte obtuvo una serie de victorias de importancia vital para la causa liberal, hasta que Miramón logró derrotar a sus tropas en Ahualulco. Don Santiago se retiró entonces a la ciudad de Monterrey, donde continuó gobernando la entidad, y dejó el mando del Ejército del Norte al general Juan Zuazua, su brazo armado. Hacia septiembre de 1859, habiendo emprendido de nueva cuenta la campañía hacia el sur y tras apoderarse de la plan de San Luis, Zuazua se puso a las órdenes de los altos mandos de las fuerzas constitucionales para incorporarse a la lucha que se escenificaba en el centro del país. Ello disgustó enormemente a Vidaurri, quien temía quedar desarmado, y dispuso que Zuazua regresara a Nuevo León. Escobedo y Zaragoza desconocieron entonces a Vidaurri y, por órdenes del ministro de Guerra Santos Degollado, marcharon hacia Monterrey para destituir al gobernador. Fue así que el general Silvestre Aramberri asumió el mando político y militar del Estado; luego gobernó el licenciado Domingo Martínez, aunque durante muy pocos meses porque para abril de 1860 Vidaurri había sido elegido nuevamente gobernador de Nuevo León. Durante el tiempo que Vidaurri permaneció al frente del gobierno, Nuevo León vivió un gran desarrollo: se estableció la fábrica de hilados y tejidos La Fama; se incrementó el comercio; hubo abundancia de oro circulando en moneda; aumentaron las fuentes de ingresos; se trazó la alameda de Monterrey; se creó la Plaza de la Llave; se erigió el Mercado Colón; se establecieron algunos jardines públicos, y se edificó el Teatro del Progreso. Reelegido para un nuevo periodo constitucional en febrero de 1863, Santiago Vidaurri gobernó Nuevo León casi con absoluta independencia del centro. De hecho, sus distanciamientos con el gobierno federal son célebres. Destaca particularmente el conflicto que en 1864 tuvo con Juárez, quien – obligado a refugiarse en el norte durante la Intervención Francesa – pidió auxilio al gobernador neoleonés en Monterrey; Vidaurri se lo negó y Juárez tuvo que regresar a Saltillo. Tras este incidente, el gobierno de la República desconoció su administración y Vidaurri, en su afán por conservar el poder, entabló una cruenta batalla contra las tropas juaristas, las cuales terminaron por derrotarlo. Habiéndose refugiado en Texas, Santiago Vidaurri regresó a Nuevo León una vez que Monterrey fue ocupada por los franceses en ese año de 1865 ocurrio un episodio poco conocido en la historia de Nuevo Leon y EU ya que en Abril de 1865 se habia firmado en los EU la rendicion de los Confederados y los de la Union terminado asi la Guerra Civil Americana los de la Union estaban persiguiendo a sus generales y Gobernadores, por lo que un grupo de Confederados alrrededor de mil cruzaron a Mexico a traves de Eagle Pass Paso del Aguila y se internaron a territorio Mexicano a traves de Piedras Negras , al mando Hiba el General Joseph O Shelby, " el General que nunca se rindio" el cual en un gesto de valor hundio la bandera Confederada en el Rio Bravo y se paso a Mexico uniendose al Imperio de Maximiliano junto con el hiba el Gobernador Tejano Pendleton Murrah y otros, el cual enfermo de Tuberculosis moriria al llegar a Monterrey el 4 de Agosto de 1865 siendo sepultado en el Panteon Municipal de Monterrey a los confederados los Franceses en Monterrey les realizaron una cena de gala y por varios dias permanecieron en el Estado hasta que continuaron su viaje a la Ciudad de Mexico, viviendo en una colonia en Veracruz, hasta 1867 cuando el imperio de Maximiliano cayo, algunos confederados se casaron y vivieron en Mexico, otros se regresaron, este episodio documentado en un articulo de la Revista ATISBO numero 14 de julio del 2008, en el articulo de " Fuga y Muerte de Pendeleton Murrah" del Maestro Miguel Angel Gonzalez Quiroga catedratico de la UANL.
En cuanto Vidaurri se sometió al Imperio; reconoció a Maximiliano como emperador de México y se comprometió a serle fiel. Durante este periodo fue designado consejero imperial y llegó a ser ministro de Hacienda. Al triunfo de la República, Vidaurri se encontraba escondido en la Ciudad de México. Ahí, Porfirio Díaz dio un plazo para que se entregaran y fueran juzgados quienes habían servido al Imperio; de lo contrario, serían pasados por las armas. Vidaurri no acató tal orden, por lo que fue aprehendido y fusilado por la espalda el 8 de julio de 1867 en la plaza de Santo Domingo. Sus últimas palabras fueron: "Deseo que mi sangre sea la última derramada y que México sea feliz".
Este polemico Neoleones amo a su Estado, lo defendio del centralismo, y ayudo a Mexico en varias etapas de su vida , ayudo a derrocar a Santa Ana etc.Como gobernador de Nuevo Leon contribuyo a su crecimiento.
finalmente debemos recordar que " No existen Buenos, Buenos, ni Malos, Malos.
Ahora que desde el 2007 un grupo de Neoloneses encabezados por el Sr. Francisco Zertuche los cuales realizaron una escultura del Gobernador Vidaurri que espera su colocacion debemos ya sepultar los Fantasmas del pasado y Dar paso a la reivindicacion de varios personajes que contribuyeron en algunos momentos de la historia a que la Nacion Fuera mas fuerte.
es de justicia.
ACTUALIZACION: El NORTE publico que se develo la escultura del Gobernador de Nuevo Leon SANTIAGO VIDAURRI. 22 de Agosto de 2009

fuentes : 1) http://es.wikipedia.org/wiki/Santiago_Vidaurri

2.) libro Los gobernantes de Nuevo León: Historia (1579-1989) 1990.

3.) http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=90512

4.) http://www.jornada.unam.mx/2007/11/24/index.php?section=opinion&article=040a1soc

5.)http://fermintellez.blogspot.com/2008/01/santiago-vidaurri-y-su-escultura-en.html

6.) http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/estados/nacional/enfrentados_pobladores_y_expertos_por_estatua_de_santiago_vidaurri/24104

miércoles, 11 de marzo de 2009

RIFLES QUE AJUSTICIARON A MAXIMILIANO 1867

Hace varios dias el INAH NUEVO LEON dio a conocer los trabajos de restauracion del los Rifles utilizados para la ejecucion de Maximiliano y sus Generales Mejia y Miramon, esta restauracion busca conservar el patrimonio Historico de Nuevo Leon .a continuacion el Boletin del INAH Nacional sobre estos importantes rifles que se exiben en el Museo del Obispado de Monterrey, que a traves de su Delegado del INAH Nuevo Leon, Hector Jaime Treviño y del restaurador Alberto Compiani buscnr dar a conocer la valiosa coleccion que se encuentra en este Museo digno de ser visitado.
---------------------------------------------------------------------------------------
Rifles que ajusticiaron a Maximiliano jueves, 05 de marzo de 2009 A 140 años... Restauran armas utilizadas para fusilar también a Miguel Miramón y Tomás Mejía, en 1867. Los rifles con los que fusilaron al emperador Maximiliano de Habsburgo y a los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía, en el Cerro de las Campanas en 1867, por el delito de traición a la patria, fueron sometidos a trabajos de conservación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con lo cual se erradicaron los indicios de corrosión que presentaban estas armas, luego de más de 140 años de este suceso. Las labores de conservación de los tres fusiles, que hoy se encuentran en el Museo Regional de El Obispado, en Monterrey, Nuevo León, concluyeron hace un par de semanas, luego de un mes de intervención consistente en una limpieza con soluciones especiales para estabilización del hierro y latón —que se encontraban oscurecidos—, y con ello eliminar la ligera oxidación que tenían. Alberto Compiani González, restaurador del Centro INAH Nuevo León, informó que en las culatas talladas en madera y cintas de piel se aplicó una cera para nutrirlos y darles brillo, a pesar de que estas partes no se encontraban corroídas ni en mal estado, pero se les intervino para prolongar su conservación. Estos fusiles son importantes porque representan el término de la invasión francesa, con la muerte de Maximiliano, y el triunfo de la República. Para el Museo Regional de El Obispado son significativos porque sólo existen estos tres y los seis que resguarda el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”. Los trabajos de conservación de los rifles —enmarcados en los Festejos del Bicentenario de la Independencia— sirvieron también para cambiar la cédula de información, la cual tenía una imprecisión, afirmaba que pertenecieron al Batallón de los Cazadores de Galeana. Sin embargo, correspondieron a distintos pelotones del Primer Batallón de Nuevo León, aunque ambos escuadrones formaron parte del Ejército del Norte. Este ejército estaba conformado por gente de Nuevo León, Coahuila y Durango, de hecho, el General Mariano Escobedo era neonolense, señaló Ahmed Valtier, historiador del INAH, quien se encargó de corroborar dicha información apoyado en el reporte que el general Escobedo escribió a Benito Juárez, publicado en 1973, en el libro Sitio de Querétaro y Triunfo de la República, de José Guadalupe Ramírez Álvarez, cronista de la ciudad de Querétaro. “En cumplimiento de lo dispuesto por este cuartel general, han sido, hoy a las siete de la mañana, pasados por las armas en el Cerro de la Campana, los reos Fernando Maximiliano de Habsburgo y sus llamados generales Miguel Miramón y Tomás Mejía, cuya sentencia fue ejecutada por el Primer Batallón de Nuevo León (…) Independencia y República. Plaza de Querétaro. Junio 19 de 1867. C. Gral. De División Mariano Escobedo, en Jefe del Cuerpo de Ejército del Norte. Presente”. “En mayo de 1867, después de más de dos meses de estar sitiado en la ciudad de Querétaro, Maximiliano fue derrotado y cayó prisionero por el Ejército del Norte, comandado por el general Mariano Escobedo. Esta guardia, integrada por diversos batallones, era una de las principales fuerzas republicanas del presidente Benito Juárez en la lucha contra del imperio del archiduque”, explicó el historiador Valtier. “Después del fusilamiento, a los soldados que formaron los pelotones se les recogieron sus armas por órdenes superiores y se les entregaron otras nuevas. Los fusiles usados en las ejecuciones quedaron en posesión del general del Ejército del Norte, Mariano Escobedo.” Aunque no existe evidencia documental de cómo llegaron estas armas a Monterrey —continuó el historiador—, es muy probable que fueran donadas al gobernador del estado Manuel Z. Gómez, por el propio general Mariano Escobedo, poco después de que las tropas que habían partido a luchar contra el imperio, regresaron a la ciudad en agosto de 1867”, comentó Valtier. Las tres armas tienen sellos y marcas sobre el metal, lo que hace posible determinar que dos son americanas —fabricadas en 1845 y 1851, ambas miden 148 centímetros — y una belga —con fecha de 1838 y 146 centímetros—, “También hay inscripciones numerales que habrá que investigar más adelantes para saber si corresponden al inventario del ejército, ya sea al mexicano, norteamericano o al francés”, explicó el restaurador Alberto Compiani. En la culata de cada uno de estos rifles se fijó —posiblemente a finales del siglo XIX— una pequeña placa de latón con el nombre grabado del fusilado y de los solados o sargentos a quien pertenecieron. La inscripción de cada uno dice: el belga, “Al emperador Fernando Maximiliano, 1er batallón de N.L. 2º Compañía de Cazadores, Sargento segundo Ángel Padilla, junio 19 de 1867”; y los americanos, “Al general Tomas Mejía, 1er Batallón de N.L., 3º Compañía de tiradores, soldado Arcadio Villaseñor, junio 19 de 1867” y “Al General Miguel Miramón, 1er Batallón de N.L., 1º Compañía, soldado Francisco Calvillo, junio de 1867”. Los fusiles estadounidenses fueron usados en la guerra civil americana y luego vendidos al Ejército del Norte, quien los ocupó durante la invasión francesa, entre los años 1862 y 1867. El rifle belga probablemente se recuperó de los ejércitos franceses durante ese mismo ataque a México. Se trata de rifles de un solo tiro, que se cargan manualmente por medio de una baqueta –varilla de metal– que comprime la pólvora y la bala, después del disparo se tiene que repetir el procedimiento, además tienen una bayoneta para el combate cuerpo a cuerpo. Este tipo de arma fue la más usada en el continente americano a mediados del siglo XIX. A principios del siglo XX, los rifles estaban resguardados en el Palacio de Gobierno del estado. Fue hasta 1956 que llegaron al Museo Regional de El Obispado, cuando se abrió el inmueble como espacio museístico. El año pasado, uno de estos rifles estuvo en exhibición en el Museo de Historia Mexicana de Monterrey como parte de la exposición temporal Con olor a pólvora. Colección de armas del estado de Nuevo León. Los fusiles se encuentran en exhibición permanente en la Sala de La Reforma, del Museo Regional de El Obispado, junto con objetos que hacen alusión a esta etapa de la historia mexicana. El recinto se encuentra en la calle Rafael José Verger s/n, Colonia Obispado, en Monterrey, Nuevo León. Horario: martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas.
------------------------------------------------------------------------------------------
VERSION INGLES:
Rifles used to Execute Emperor Maximilian Underwent Conservation Process viernes, 06 de marzo de 2009 In Nuevo Leon The 3 rifles used in Cerro de las Campanas to execute Maximilian of Hapsburg, Miguel Miramon and Tomas Mejia in 1867, part of the Ex Obispado Nuevo Leon Regional Museum collection, underwent conservation procedures to eliminate oxide spots. National Institute of Anthropology and History (INAH) experts performed the work. Intervention on the 3 rifles concluded 2 weeks ago, after being cleaned with a solution that stabilizes iron and brass and eliminates rust. Alberto Compiani Gonzalez, Nuevo Leon INAH Center restorer, informed that wax was applied on wood-carved butts and leather straps to nourish and give them shine, and to maintain the good conservation state. These rifles represent the end of French invasion, the death of Maximilian and the triumph of Republic. Other 6 similar weapons are part of the National Museum of History (MNH) collection. Intervention was conducted in the frame of the Bicentennial of the Independence celebrations; the registration card information was corrected, because it misinformed that the rifles were Cazadores de Galeana Battalion equipment. Nevertheless, they corresponded to different platoons of the Nuevo Leon First Battalion. Both squads were part of the Ejercito del Norte. INAH historian Ahmed Valtier declared this army was conformed by people from Nuevo Leon, Coahuila and Durango, as confirmed in the report that general Escobedo sent to Benito Juarez, published in 1973 in the book Sitio de Queretaro y Triunfo de la Republica, by Jose Guadalupe Ramirez Alvarez. “In order to carry out orders of this general quarter, today at 7 AM, were executed at Cerro de la Campana the prisoners Ferdinand Maximilian of Hapsburg, generals Miguel Miramon and Tomas Mejia, whose sentence was completed by Nuevo Leon First Battalion (…) Independence and Republic. Queretaro Garrison. June 19th 1867. Division General Mariano Escobedo, Chief of Ejercito del Norte. Present”. “After the execution, weapons were retired from soldiers and changed for new ones. Those used at Cerro de la Campana were kept by general Mariano Escobedo”, declared the historian. Although there is not documental evidence of how these rifles got to Monterrey, they were probably donated to Manuel Z. Gomez, Nuevo Leon governor, by general Escobedo, upon arrival of troops to the city in August 1867”, concluded Valtier. The three rifles have marks on the metal that determine two were manufactured in the United States between 1845 and 1852, and one in Belgium in 1838. “They present numbers, we need to determine if they correspond to Mexican, American of French armies’ inventories” explained restorer Alberto Compiani. At the bottom of each weapon a plaque was fixed, probably in the late 19th century, with the name of the executed and the soldiers who owned them. In the early 20th century, the rifles were in custody of Nuevo Leon Government Palace. It was in 1956 when they were transferred to the Ex Obispado Regional Museum, when it was inaugurated. The weapons are part of the permanent exhibition in the Reforma Hall, along with objects allusive to that stage of Mexican history. Ex Obispado Nuevo Leon Regional Museum is located in Rafael Verguer St., Colonia Obispado, Monterrey, Nuevo Leon.