martes, 4 de febrero de 2025

17 AÑOS DEL BLOG DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1847

 







Por. Pablo Ramos Benitez

Este año 2025esperamos buenas noticias que hran que esta Batalla de Monterrey de 1846 amplie mas sus horizontes, en estos versos de Don Manuel L Barragan buscamos continuar en este ambiente Guerra



sábado, 2 de marzo de 2024

EL MUSEO DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846. INAUGURADO EL 29 DE FEBRERO DE 2024

Se inaugura el MUSEO DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846.








Por:Pablo Ramos.


Durante muchos años el contar con un MUSEO QUE RECORDARA A LOS HEROES DE MONTERREY DE 1846 FUE UN SUEÑO, en una reunión en el café del museo con un regidor del municipio de Monterrey En el año   2013 se gesto esta idea de contar la ciudad con un MUSEO DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846 para recordar este hecho histórico,  El regidor Rafa Serna Jr,el de Patrimonio y Pablo Ramos, de ahí la propuesta de que Monterrey fuera HEROICA y de tener un museo en dicho lugar.se ha cumplido con creces,


ahora se ha inaugurado la planta baja del museo situado en Héroes del 47 y Paseo Santa Lucía,



Ahi en espiritu recordamos a nuestros amigos fundadores :

Jesus Avila Ávila(+)

,Javier Alcala  ()

Luis Rafael Rodriguez,()

que desde el cielo estan aplaudiendo este museo,



ahí vi tambien caras sinceras y alegres como Doña Consuelo De La Rosa , Doña Blanquita, Elvira Ramos Blanca Laura Muñoz ,Romulo Rómulo Vela ,Charly,Rafa Olivares ,Juan Crouset,Jorge Elias,Alberto Yañes,Antonio Guerrero,Arnulfo Cadena Maldonado,Ricardo Arron,César Betancourt,El Maestro Miguel Ángel Gonzalez Quiroga,Eduardo Elizondo Barragán,Don Roberto Batres,Oscar Tamez ,César Morado,Mauricio Gonzalez,Hugo Amezcua, Ramiro Tellez el Arq. Benjamin Valdes,JuanJose Benitez,Mario Nuñez,Oscar Tamez, Araceli Rivera,Juan Antonio Cerda,Martha Elda Avalos Salazar Emeterio Alejandro Mantecon Siller ,Samuel Samuel G Alemán G ,Don Roberto Batres,feliz Félix Torres Gómez , Ahmed Valtier, Luis Felipe Ibarra , entre otros que con su presencia ayudaron este recinto sagrado.


claro agradecemos al Presidente Municipal Luis Donaldo Colosio Riojas a Cecelia Ortiz de Cultura  y a todos los que trabajaron para hacer posible se cumpliera este sueño.

domingo, 17 de diciembre de 2023

LOS CEMENTERIOS PERDIDOS DEL NOGALAR.

 





POR: PABLO RAMOS


Cuando en el año 2005, caminaba por la colonia Futuro Nogalar en San Nicolás de los Garza Nuevo León, pocos sabían que esta colonia era parte del antiguo campamento militar norteamericano llamado Walnut Spring donde mas de 6500 soldados, voluntarios y oficiales, con sus caballos, mulas y cañones permanecerían durante 2 años ,ahí era un verdadero vergel de 100 acres rectangular con mas de 5 ojos de agua, inmensos arboles de nogales y encinos y donde estaba ubicada la gran hacienda de Santo Domingo,ahí se desarrollarían innumerables hechos y seria un hospital militar del ejercito norteamericano ademas habia mas de 5 cementerios dispersos en donde se alojaron las 3 divisiones al mando del sexagenario Zachary Taylor futuro presidente numero 12 de los EU.

AUNQUE SE SABE DE un cementerio que construyeron el 3er regimiento de infantería de los EU cerca del camino a Cerralvo, este ha sido estudiado porque existen varias imágenes realizadas por testigos de la época, existe ademas un documento enviado al termino de la guerra por el Encargado del ejercito de EU John Washington al alcalde de San Nicolás de los Garza Isidro Gonzalez donde lo invitada a proteger el cementerio y evitar destruir los marcadores en piedra con los nombres de los soldados que estaban enterrados,este cementerio actualmente ha sido localizado cerca de un Ojo de Agua, en la colonia Futuro Nogalar, ademas se han identificado los ojos de agua y otros posibles cementerios así como estaban distribuidos las 3 divisiones y sus movimientos.

En el año 2005 localizó una información de manera verbal de que años atrás 1981 se habian localizado restos humanos en las calles de la colonia Fomerrey 11,el cual fue localizada la noticia en la hemeroteca de la UANL,iniciando una investigación histórica de este posible cementerio de los voluntarios del 3a división del general Butler,es hasta años recientes que se le empieza a darle mas importancia a estos hallasgos historicos.

En este 2024 debe ser el año de la BATALLA DE MONTERREY DE 1846 por artículos inéditos que ayudaran a conocer mas esta olvidada batalla ocurrida ya hace 177 años.


Esta historia continuara……..

domingo, 10 de diciembre de 2023

RECUPERANDO LA MEMORIA DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846

 





POR: PABLO RAMOS

Cuando el año 2003 en mayo encontré una imagen de un revolucionario El Capitan  Catarino Hernandez Tagle que muere en el ño de 1919 en General Terán Nuevo León, me intereso la historia de la olvidada Batalla de monterrey de 1846.

CREACIÓN DE UNA PÁGINA BLOG  LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846.

DESDE OCTUBE DEL AÑO 2007 se me ocurrió realizar una pagina en el BLOG y empezó formalmente en enero de 2008 en mis ratos libres en un hospital. En la actualidad la han visitado 1 millón 314.000 personas. Publicando 722 artículos y mas de 800 comentarios.

En este periodo de 20 años he conocido innumerables amigos que se han entusiasmado por el tema que ya no solo es de los historiadores académicos sino de cualquier persona  ya que ahora existe mucha información en las redes sociales, en revistas, libros locales, nacionales e internacionales, en los medios periodísticos, en YouTube,en Facebook,que hace que mas fácil a las  personas puedan conocer esta olvidada batalla.

una ocasión el escritor de EU CRISTOPHER DISHMAN, AUTOR DEL LIBRO “A PERFECT GIBRALTAR THE BATTLE OF MONTERREY MEXICO 1846.” Mencionó Que en  una ocasión que vino a Monterrey les pregunto a algunos amigos  nuevoleonenses sobre esta Batalla y que nadie la conocía, de ahí que en el 2007 emprendió una investigación de archivos en EU Y NUEVO LEON que lo llevo a publicar este libro en el año 2010 en EU ,aunque ya existía libros e investigaciones en Nuevo León .

fue que en el año 2007 que  inicie con investigar y publicar artículos sobre esta Batalla en este Blog, con la información disponible en los archivos de MonterRey, del Estado de NL, eclesiástico,y libros en la UANL,capilla alfonsina,aprendí a poner imágenes y a escribir con palabras sencillas y muchos errores ortográficos pero esto me ayudaba a soportar el estrés de la profesión medica, es un tema fascinante que me ayudo a entender parte de esta batalla en Monterrey de 1846 a 1848, y ver su importancia en ambos países.

Ahora a 20 años de investigar este tema es satisfactorio su evolución y que la historia aun continua, aun falta muchos datos, muchos participantes y plasmarlo en mas libros, aun existen muchos artículos inéditos pendientes de publicar,y que las futuras generaciones sabrán dar continuidad a los distintos archivos con su valiosos documentos que están a la espera de su difusión.

Este BLOG lo realizo con mucho amor y entusiasmo


como un diario personal donde he plasmado mis preguntas e interrogantes de esta memorable batalla, y que continuaremos escribiendo . Y GRACIAS a todos mis amables lectores por su comprensión  y apoyo.

Esta historia continuara………hasta la victoria.



jueves, 17 de agosto de 2023

20 AÑOS DE HISTORIAR LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846.(2003:2023).

 

Fortín del obispado y de la libertad en el cerro de l obispado o loma de la independencia  22 de septiembre 1846.

Mapa del campo de Batalla de Monterrey de 1846.con sus fortalezas.

dia 21 de septiembre de 1846,carga de lanceros de Jalisco y Guanajuato y la 2a división del general W. WORTH al centro el cerro de la Independencia y el fortín de la libertad, después llamado el erro Guillespie.

23 septiembre de 1846, 3er dia de combates en el centro de Monterrey.

Batalla urbana en las calles de Monterrey LADO OESTE con los defensores regiomontanos dia 22 y 23 de septiembre 1846

Combate el dia 22 de septiembre en el fortín del obispado.


      Por: Pablo Ramos.                                                                                                                              

 Cuando en abril del año 2003,ejercía la Ginecología y Obstetricia, en un hospital y consultorio,investigaba la historia de un tatarabuelo de la Revolución Mexicana de 1910 a 1919, Capitan 1o. De Caballería Catarino Hernández Talge, y donde ocurrió combates en MONTERREY  de 1913 y 1914, también surgían acontecimientos ocurridos en septiembre de 1846, así fue que me intereso este periodo de la Batalla de MONTERREY DE 1846, muchos historiadores e investigadores ya habían publicado artículos en revistas, periódicos y libros así como en EU, entre ellos los historiadores, Miguel Ángel Gonzalez Quiroga, Jesus Ávila Ávila,cesar Morado Macías ,Eduardo Cazárez Puente, Leticia MARTÍNEZ, Cardenas, Luis Rafael Rodriguez, Ahmed valtier Mosqueda,Raúl MARTÍNEZ Salazar, así empezó la historia personal de investigar la BATALLA DE MONTERREY DE 1846, durante estos 20 años ha ocurrido diversos acontecimientos como:

Recuperación de posibles soldados de Mexico y EU. 1996,2006,2008 Y 2011.
CREACIÓN DEL GRUPO amigos de la Batalla de Monterrey de 1846.2007
BLOG DE LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846. AÑO 2007.
Ofrendas florales  a 2022.
Exposiciones en el museo municipal de monterrey, congreso del estado de Nuevo León,museo regional del obispado,museo del noreste.
Conferencias,obras de teatro,rutas turísticas, plaza histórica de la batalla de monterrey de 1846.
Propuesta de museo y nombramiento de heroica ciudad de monterrey 
Historia viva.
Colocación de marcadores históricos.
Recuperación de los nombres de los héroes mexicanos nuestros en monterrey en septiembre de 1846.
Realización de libro en al año 2021, REMEMORANDO LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846, DOCUMENTOS E INTERPRETACIONES.
Visita de historiadores de EU, Christopher DISHMAN, Derek FRISBY,Tim Johnson,











Ahora en este 2023 postpandemia de COVID desde el año 2020,seguimos haciendo que las cosas ocurran, seguimos haciendo que sucedan.
















Aun existe muchas información que la publicaremos en este medio.




jueves, 28 de julio de 2022

EL DR. NATHAN S. JARVIS Y LA BATALLA DE MONTERREY DE 1846.UN ARTICULO MEDICO .







Por: Pablo Ramos.



Este articulo esta dedicado a los Médicos de México y Estados Unidos quienes en sus estudios han prometido atender a sus pacientes, no importa su condición social, su raza, religión, siempre al servicio de sus semejantes ,su labor es muy riesgosa y humanitaria, entender y leer los horrores del sufrimiento humano ocurrido en la BATALLA DE MONTERREY DE 1846, narrado por un Medico Cirujano de Estados Unidos quien fue testigo de este enfrentamiento ocurrido en territorio mexicano de la pacifica ciudad de Monterrey de hace 176 años, el Dr y Cirujano Natahniel S. Jarvis quien elaboro un articulo medico para que fuera publicado en el Journal Medico New York (NYJM),ahí narra parte de la guerra donde fue testigo,en el lado Este de la ciudad de Monterrey de 1846, en los combates de los fortines de la Teneria y del Diablo y la Purisima ,veamos  esta dramática historia traducida del articulo de 1847.analisarla con respeto el sufrimiento de los combatientes que sufrieron heridas y muerte, curación y con la tecnología de esa época ya que se había inventado la anestesia en octubre de 1846, hubo 28 amputaciones, pero mejor leamos con atención este articulo medico.. 

y GRACIAS por leerme a lo largo de mas de 15 años haciéndolo solo por el placer de difundir la historia de la BATALLA DE MONTERREY DE 1846.

 YA LLEGAMOS a  1,255,958 visitantes 

esta historia continuara...............................................





CASOS QUIRURGICOS  EN MONTERREY DEL DR JARVIS.


Ejército de Estados Unidos, fechado Monterrey, México, octubre de 1846, comentando varios casos, que caían bajo su Tratamiento y Observación.


Después de declarar asuntos de carácter privado, el Dr. Jarvis continúa:




"El 19 de septiembre acampamos a cuatro millas de Monterrey, en una arboleda , llamada "Walnut Grove", donde Fueron abundantemente suministrados con agua clara y fría, de una corriente de Considerable tamaño y rapidez, formada por la unión de numerosos Manantiales, que tomaron su lugar en las rocas circundantes de piedra caliza. La combinación de madera y sombra hizo que este lugar admirablemente equipado Para un campamento. Al día siguiente, las partes Reconocer al enemigo, y en la observación de la posición fortificada de la ciudad. Hacia el atardecer mi Regimiento, Infantería 3d, con otro,Avanzaron una milla hacia la ciudad, para cubrir una partida de ingenieros, Se comprometió en la erección de una batería de mortero, pero regresó al campamento
Aproximadamente 9, P.M., habiendo sido relevado por otro regimiento.



En la mañana del 21, toda la división fue lanzada hacia adelante Hacia la ciudad, con una visión, como suponíamos en el momento, de hacer una Desviación a favor de la 2ª División, bajo el Gen. Worth, que fue Moviéndose en el lado occidental de la ciudad por la carretera de Saltillo. Pocos de Supusimos, mientras caminábamos silenciosamente, pasando de vez en cuando Campos de maíz y por el lado de los setos, o lo que pudiera Movimientos del enemigo en sus baterías, que deberíamos tan pronto Participar en una lucha feroz y mortal. Tan pronto como, o de hecho antes, Salimos de debajo de la cubierta, las baterías de cualquier extremo de la ciudad Abrieron su fuego sobre nosotros, barriendo completamente la llanura  Y enfilando las columnas que avanzan de nuestras tropas, ahora rápidamente Marchando hacia los suburbios. El oficial  ha informado La práctica de atacar con éxito la parte trasera de algunos de sus fuertes, La 1ra, 3da y 4ta infantería fueron ordenadas avanzar rápidamente por separación Y ahora fueron mis trabajos profesionales los que comenzaron; El más cercano y único refugio que se presentó a mí para los heridos, Cayendo cada momento bajo el fuego más destructivo, era un pozo de cantera, Cuatro o cinco pies de profundidad, y lo mismo en anchura. Varios de estos Eran contiguas, ya ellos les dije que los heridos fueran transportadas Sus armas sobre él. Ya había realizado una amputación Un segundo, cuando dos o tres fugitivos se precipitaron en el Cayendo sobre los heridos que yacían allí apiñados, diciendo Que un gran cuerpo de lanceros mexicanos  se acercaban. Tan poco crédito que yo A su informe, que atribuía más bien a sus temores que a la Presencia de esta temida descripción de las tropas, que nunca
Mis ojos para observarlos; Circunstancia que sin duda nos salvó a todos. Si me hubieran descubierto, todos habrían sido masacrados, como en su Furia, no se hubieran retrasado para averiguar

Raza o profesión, ni han pagado mucho respeto a nuestros pacientes.Varios soldados que habían buscado una fosa contigua con un oficial fueron Muerto Pronto fueron rechazados por un regimiento de Voluntarios de Ohio y Mississippi, marchando para reforzar los que ya están en la ciudad,Y su retirada fue más rápidamente acelerada por una ducha de balas grape shoth abierta Sobre ellos por nuestra artillería.
Comencé con la determinación de darle una historia quirúrgica De las acciones de los días 21, 22 y 23 de septiembre, pero no Hasta ahora una narrativa militar. Esto, sin embargo, mostrará,En los incidentes arriba narrados, que el cirujano militar es a veces Algo desagradablemente situado, cuando en la descarga de sus Los deberes profesionales, privados de la seguridad, y muchas de las Plazas disfrutadas por su compañero practicante en la vida civil. 

Las primeras heridas fueron recibidas al cruzar la llanura, Revuelto por la uva y el cañón. Esto era por supuesto antes de que tuviéramos Se acercaron al alcance de su mosquete. Estas heridas fueron todas Bajas: generalmente en, o justo por encima del tobillo, según la distancia y dirección. De los tres primeros hombres traídos a mí, dos habían recibido Las heridas de los disparos de doce libras justo por encima del tobillo, que Cortó las extremidades, que estaban colgando solamente por una porción de integumentos. 

El otro tenía el talón arrancado por un disparo de seis libras. Dentro de poco Después, nuestras tropas avanzando a nuestro alcance, y bajo el fuego de la Infantería Mexicana, numerosos casos de heridas por mosquete y escopetas y Me trajeron pelotas; Estos Son más grandes que nuestras balas de mosquete y, por consiguiente, infligen una herida más severa y formidable. Tan numerosos eran en aquel momento los heridos en nuestro pozo, y el fuego tan constante y pesado, dirigido hacia las partes que se acercaban con los heridos, nos obligaba a retirar nuestro hospital varios cientos de metros más atrás. No llevábamos mucho tiempo en nuestra nueva posición, cuando algunos vagones cubiertos que traían a los heridos atrajeron la atención del enemigo, que inmediatamente volvió a abrir su fuego, obligándonos por segunda vez a sacar más allá del alcance de su tiro. Entre los numerosos proyectiles, ocasionando severos y fatales. Una escopeta es una carabina corta, semejante a un bramante, y lleva una bola un tercio más grande que nuestro mosquete.  153 heridas, eran de balas grape shoth, cántaros, fragmentos de hierro y conchas de cobre, y piedras golpeadas por las bolas de los edificios y las paredes. Sus proyectiles fueron arrojados con gran precisión, frecuentemente en medio de un cuerpo de tropas, pero afortunadamente matando e hiriendo pero pocos. Antes de hablar de alguna herida en particular, aquí tomaré la ocasión de hacer algunas observaciones sobre el carácter que asumieron, y las causas peculiares que actúan para impedir un resultado favorable, en lo que se refiere a la curación de todos, incluso los más leves. 

La primera molestia que experimentamos, y que sin duda ejerció un efecto perjudicial, era algo poco anticipada en aquel momento. En el momento en que se amputó una extremidad, numerosas moscas cayeron sobre el muñón y debieron depositar sus huevos, pues cuando hubo que recubrir el muñón, se hallaron enterrados en él hileras de gusanos que podrían ser expulsados ??con gran dificultad; Haciendo necesario en algunos casos volver a abrir la solapa, para su completo exterminio. 

Un enemigo mucho más formidable apareció en una inflamación erisipelatosa de los integumentos, que cubría el muñón, que generalmente se ponía dos o tres días después de la operación; Y, a pesar de todos los medios que se utilizaban para detenerla, terminaba comúnmente en desbaratar, y resultó fatal o hizo necesaria una segunda amputación. Que alguna influencia existió anteriormente, ya sea externa o interna, de causas relacionadas con el estado de la atmósfera, o los hábitos de los hombres, que se derivan de la dieta o el agua, se manifestó. La menor herida o rasguño se convirtió en cada vez una úlcera tediosa, en algunos casos demostrando una causa de alarma seria. Al parecer, las heridas más insignificantes requerían un tiempo innecesario para la curación, e incluso aquellos que habían sanado previamente se romperían de nuevo, y presentan mayor dificultad en su curación que en primera instancia. En este período, aparentemente no existían causas atmosféricas para producir este aspecto desfavorable de las cosas. Nada podía exceder la amargura del tiempo, si me permite expresarme así, y si la parte del día era cálida, la mañana y la tarde nos refrescaban con una temperatura deliciosa y un cielo sin nubes. Ninguna lluvia había caído, con excepción de una o dos duchas, durante casi un mes, y por consiguiente, había poca humedad para producir su bien conocida influencia morbífica. 

Inmediatamente después de la capitulación de la ciudad, el 25 de septiembre, todos los heridos de las diferentes divisiones entraron en la ciudad, y se proporcionaron edificios adecuados para su alojamiento. Más de doscientos oficiales y hombres de las divisiones primera y tercera, que habían sido gravemente heridos, fueron transportados allí el mismo día en camiones y vagones.

 Los heridos de la Segunda División ya ocupaban la ciudad. Nuestro campamento no ofrecía ni refugio ni refugio para ellos más allá de unas pequeñas tiendas de campaña y una manta solitaria en la tierra; y muchos estaban desprovistos incluso de esta disculpa por una cama, habiéndolos perdido en nuestra marcha. Muchos no tenían otra vestidura que la del desgaste, que no estaba desgarrada y ensuciada al subir por los setos, las paredes, etc., durante la batalla, pero estaba rígida y saturada de sangre de sus heridas. Pocos días después de su recepción en los hospitales, la fiebre terciaria intermitente hizo su aparición, atacando a muchos de los heridos, y en la mayoría, retrasando o deteniendo completamente la convalecencia. En muchos de los heridos leves ejerció una influencia decididamente perniciosa, y sin duda contribuyó, en algunos casos, a una terminación fatal. No sólo atacó a los heridos en los hospitales, pero prevaleció ampliamente en el campamento y entre la población de la ciudad y país vecino. No puedo decir hasta qué punto esto puede ser atribuido a las exhalaciones putrefactas que surgen de los numerosos cuerpos de hombres y caballos muertos en los diferentes combates y que habían sido ligeramente cubiertos de tierra y emitieron efluvios muy asquerosos y ofensivos. Esto, sin duda, contribuyó en gran medida a infectar o destruir la pureza del aire, y establecer un miasma venenoso. Con estas observaciones preliminares, ahora voy a dar un resumen de algunos de los casos más interesantes resultantes de heridas de arma de fuego, recibidas durante los tres días de ataque a Monterey, y que fueron objeto de mi observación en ese momento. Con el fin de ordenar y clasificar, describiré primero los de la cabeza y la cara:



Caso 1.- El cabo Sherridan, 1ra infantería,


 fue golpeado por una bola de mosquete en la parte anterior y central del os frontis, destruyéndola por una distancia de dos pulgadas. Parte considerable del cerebro salió de la herida y, a pesar de la gravedad del caso, el paciente pareció sufrir poco o nada hasta el tercer o cuarto día, cuando, coma superveniente, seguido de delirio, murió. Numerosas heridas del cuero cabelludo, acompañadas en tres casos por destrucción del periostio y de la mesa exterior del cráneo, se observan bajo mi observación, pero no presentan nada nuevo o diferente en su carácter y progreso de los casos ordinarios.


Caso 2. - El soldado Redville, del Infantería 3d.

al pasar por un muro de piedra, recibió una herida en el ojo derecho, como suponía, de un fragmento de piedra roto de la pared por un cañón, y Que le golpeó con fuerza suficiente para derribarlo. Le vi dos o tres horas después de recibir la lesión, y encontré sus párpados tan hinchados, que hacían muy difícil determinar el estado del ojo mismo. Al colocar mi dedo sobre el canto interno, sentí un punto agudo, aparentemente de alguna sustancia dura. Esto se extrajo inmediatamente con un par de fórceps comunes y lo encontré como un fragmento de uva de tres cuartos de pulgada de largo y media pulgada de ancho en el centro, de forma oblonga o elíptica. Era de cobre, o una aleación de ese metal, y evidentemente había sido roto al golpear la pared. Al examinar el globo ocular lo encontré intacto, el fragmento había pasado entre él y el canto interno, y penetrado en la pared posterior de la órbita, destruyendo el saco lacrmal, el os unguis y el ala del hueso esfenoide. Siguió una considerable inflamación y supuración, y aunque en la actualidad la herida ha sido completamente curada, la pupila permanece permanentemente dilatada y la visión destruida. Esto parece indicar una lesión del nervio óptico, que el misil de su longitud debe haber alcanzado y destruido.


Caso 3. - El soldado Jones, del mismo regimiento

fue herido casi al mismo tiempo por una bola de mosquete que le golpeaba cerca del ángulo del maxilar inferior, en el lado derecho, fracturando el hueso, pasando directamente a través de la lengua y La porción correspondiente del hueso en el lado opuesto. La lengua estaba completamente cortada en su base, colgada sólo por unas pocas fibras musculares. La paciente estaba casi moribunda cuando fue traída, y murió poco después de haber recibido un hemorragia. 

Caso 4. - El Mayor Lear comandante de la 3 ª Infantería.

recibió una herida de una bola de escopeta directamente en el centro del labio superior.  La bola pasó oblicuamente hacia atrás y hacia la izquierda, arrancando el paladar óseo y destruyendo por completo el maxilar superior y el hueso malar de ese lado, y fracturando el cóndilo del maxilar inferior, desmayado detrás de la oreja cerca del proceso mastoideo. El paladio del velo del paladar estaba completamente separado de sus conexiones superiores y descansaba sobre la lengua. Todo el proceso alveolar, junto con los dientes en el lado izquierdo, se llevó. Para permitirle articular, así como tragar, conseguí sujetar el paladar pendular por una puntada, y luego por una ligadura colocada alrededor del diente incisivo restante, con el fin de tratar después de efectuar una unión con las partes De la cual fue rasgada. Posteriormente la aseguré con una fuerte ligadura que la atravesó en dos lugares, reuniendo los extremos y me- diante una sonda llevada a través de la fosa nasal y fijada con yeso adhesivo a la frente. Intensa inflamación siguió, involucrando todo el lado de la cabeza, y durante varios días piezas de hueso fueron constantemente separados y descargados. La mala salud anterior de este oficial hizo que su caso fuese más poco prometedor. Había sufrido durante dos o tres años de ataques severos y repetidos de Asma, que había debilitado su salud general, y que la menor exposición o fatiga se veía acompañada de un intenso sufrimiento y peligro de muerte. Hasta el presente, la naturaleza ha hecho poco esfuerzo de recuperación, en consecuencia quizás de un ataque de fiebre intermitente que, en muchos casos, actúa así en el retraso del proceso de curación. 

Los guardabosques tejanos montados de Hays fueron heridos el 21 en un ataque en el lado oriental de la ciudad. Un tiro de uva de cobre que le golpea en el mismo punto que en el caso precedente, pasó oblicuamente hacia atrás y hacia abajo, hiriendo la lengua y fracturando la mandíbula inferior en el lado izquierdo cerca de su ángulo; Luego corriendo a lo largo del cuello, debajo de los integumentos
Y los músculos, alojados cerca de la inserción del músculo esterno-cleido mastoideo izquierdo en la clavícula, donde fue cortado. Fragmentos de hueso se alejaron, y siguió una inflamación considerable, con dificultad para tragar, pero la herida progresó favorablemente, ya pesar del tamaño del tiro y la destrucción de las partes, en la actualidad está casi curada. Su cabeza está considerablemente tirada hacia abajo, y una rigidez de la mandíbula, con la incapacidad de hablar, permanecen.

Caso 6. - El sargento mayor de la 5ta infantería 
fue herido el 22, la bola entrando cerca del mismo punto que en los dos casos anteriores, pero pasando oblicuamente hacia atrás y hacia arriba sobre el techo de la boca, y alojamiento cerca La articulación de la mandíbula en el lado derecho, entre el proceso coronoide y el músculo masetero. Se extrajo en seguida, y la herida en el momento presente se ha cerrado completamente, dejando, sin embargo, como en el primer caso, más o menos inmovilidad de la mandíbula.

Caso 7. - El soldado Lewis, del 1er Regimiento de Mississippi.

fue herido el 22 de septiembre. La bola le golpeó en el punto más bajo del lóbulo de la oreja, y el borde posterior de la rama del hueso maxilar inferior en el lado izquierdo. Después de fracturar este hueso a medio camino entre su ángulo y articulación, la bola pasó transversalmente hacia dentro, arrancando la parte trasera del paladar, y salió  Este oficial murió unos pocos días después.â € "M. , a través del hueso malar derecho. Este caso progresó favorablemente, y la herida en la actualidad está casi sanada. Sigue habiendo alguna deformidad, que se origina de la materia osférica arrojada en la unión de la mandíbula, y un cierto grado de inmovilidad. La estrecha proximidad de la arteria carótida hasta el punto de entrada de la bola, y su escape total de la lesión, hace que este caso sea doblemente interesante. El siguiente orden de heridas son las del cuello, el tórax y los abdómenes, muchos de los cuales, de carácter interesante, se presentaron durante los compromisos, pero los límites de mi carta me advierten que debo reservarlos para una ocasión futura. Sin embargo, describiré algunos casos de heridas de la pelvis y la vejiga, presentando alguna singularidad en la dirección y la fuerza de las bolas, e interesante en la naturaleza y el resultado de las lesiones que infligieron.

Caso 8. - Lieut. G, 4to infantería.

fue herido en tres lugares sobre el mismo tiempo, en la mañana del 21 de septiembre. La herida más grave, sin embargo, fue una, en la que la bola, golpeando la parte superior y anterior del muslo, entró en la pelvis, lesionó el fondo de la vejiga y se desmayó en la muesca sacro-isquiática. Los vasos femorales, en el curso de la bola, escaparon siendo heridos de una manera notable. La orina que pasa libremente a través de la herida produjo necesariamente una considerable infiltración e inflamación del tejido celular del muslo. Al cambiar de posición para quedar sobre el lado izquierdo e introducir un catéter que se mantenía constantemente en la vejiga, no se escapó más orina por la herida y la inflamación se calmó rápidamente. No se observaron síntomas desfavorables. La habitual separación de las partes destruidas en el curso de la bola tuvo lugar, seguida de una sana suppuration, en el período habitual de heridas de arma de fuego, y una esperanza fue recibida por sus amigos de su pronta recuperación. Esta esperanza se fortaleció aún más cuando, al décimo día de recibido la herida, el catéter, por algún accidente, quedó obstruido, y permaneció así algún tiempo antes de ser descubierto, y en su retiro y reinserción, más de doce Se extrajeron onzas de orina, demostrando de manera concluyente que la herida en la vejiga debía estar completamente cerrada, para permitir así retener una cantidad tan grande de líquido. La expresión de su semblante, y la alegría de la manera, apenas habría indicado cualquier gran dolor o sufrimiento. Sólo en el vigésimo día se despertó alarma en la mente de sus amigos, al ser repentinamente atacado por los rigores, seguido por la fiebre y los profusos sudores nocturnos que, a pesar de todos los medios utilizados, redujeron rápidamente su fuerza , Y expiró en la noche del 13 de octubre, y el día veintidós después de haber sido herido. Un examen post-mortem de este caso hubiera sido muy interesante, mostrando hasta qué punto las heridas de esta descripción, que afectan a los órganos huecos internos, pueden sanar, y la manera en que se produce una restauración de las partes destruidas; Pero la presión de los deberes profesionales en el momento ha impedido un final tan deseable a la historia del caso.

Caso 9. - Las alcaparras privadas, del batallón de Baltimore.

fueron heridas temprano el 21 de septiembre. La bola entró directamente por encima del pubis, y tomando una dirección hacia abajo y oblicuamente hacia atrás, hiriendo en su curso la vejiga, pasó fuera de la pelvis entre el sacro y la tuberosidad del isquion en el lado izquierdo. Se encontró alojada entre los tegumentos y los músculos glúteos De cuyo punto  Frasco con casos quirúrgicos en Monterrey. Lo extraje. La orina pasaba libremente por la herida sobre el pubis, pero cesó poco después de la introducción del catéter, que se mantenía constantemente en la vejiga, como en el primer caso. Muy poca tensión o sensibilidad del abdomen seguían, ni ningún síntoma de inflamación peritoneal, mostrando que la bola había entrado en la vejiga sin herir el peritoneo. * Tampoco había ningún signo de extravasación o infiltración de orina y poco o nada de febril acción. Alrededor del décimo día después de su recepción, la herida sobre el pubis, que se había cerrado por completo, estalló otra vez, extrayendo la orina, que fue seguida poco después por la apertura de la de los nates, pelota. A través de este último, tanto las heces como la orina, pasaron, mostrando que se había producido el desprendimiento y se había formado una comunicación entre el recto y la vejiga. El contenido de ambos fue ocasionalmente descargado de la herida anterior. El paciente permaneció en esta miserable situación hasta el decimosexto día, cuando expiró, agotado por el dolor y el sufrimiento. 

Caso 10. - El joven privado, del 1er Regimiento de Tennessee

 fue herido casi al mismo tiempo y lugar que el anterior. La bola entró justo por encima del pubis de   l os, y alrededor de una pulgada a la derecha de la sínfisis. Se extendía diagonalmente a través de la pelvis, inclinándose hacia abajo, hiriendo tanto la vejiga como el recto, y pasando a través del agujero sacro-isquiático izquierdo, justo por encima de los cóccigos; La orina y las fasces salieron de ambos orificios de la herida. Cuando se le trajo, se suponía, por su apariencia general, que sobreviviría a su herida, pero en muy poco tiempo. Se introdujo inmediatamente un catéter, que se mantuvo con considerable dificultad. Las heridas estaban vestidas de la manera habitual; La orina y los fasces continuaron, sin embargo, a pasar fuera de las heridas, atendidas por la irritación considerable y la acción febril. En esta condición se demoró veintitrés días, cuando expiró, agotado, como en el caso de las alcaparras, por el sufrimiento prolongado.



Habiendo dado una breve descripción, de algunas de las heridas de arma de fuego en los diferentes asaltos en Monterey. Terminaré mi comunicación, con una declaración del número y los resultados de las amputaciones más grandes, hechas en esas ocasiones. El número total en las tres divisiones del ejército era veintiocho, a saber. : Diez en la primera división, y 4 en la segunda, y catorce en la tercera o división de voluntarios. Veinte fueron realizadas en el campo, o en la mañana siguiente, en el campamento; Los restantes ocho, en periodos subsiguientes, variando de cinco a veinte días. Doce de ellos, dos de los cuales fueron prisioneros y operados por los cirujanos mexicanos, resultaron fatales, y los dieciséis restantes, casi se han recuperado. Este promedio de mortalidad no se limitaba a nuestros heridos. El doctor Tranquilino Hidalgo, cirujano encargado del hospital militar mexicano, me dijo que de las trece amputaciones realizadas allí, 12 había resultado infructuoso, y un caso, que había sido operado recientemente, me pareció estar en una condición crítica, Pero si el paciente murió o recuperado no he aprendido. Además de las causas desfavorables, no enumeradas entre las que hasta ahora he visto, y de las cuales los mexicanos estaban felizmente exentos, fueron las repetidas expulsiones a que fueron sometidos nuestros heridos. La bola entró en la vejiga externamente hasta el punto en que el peritoneo se reflejaba desde la pared posterior del abdomen sobre el fondo de la vejiga. Este caso resultó posteriormente fatal.  campamento, a una distancia de tres o cuatro millas, sufrieron mucho; Y la posterior expulsión a la ciudad, aumentaba aún más el dolor y el peligro, y en uno o dos casos, evidentemente, producía una terminación fatal. Con algunas observaciones sobre el aspecto y la condición de los dos casos de amputación del muslo, realizados por los cirujanos mexicanos, en su hospital aludido arriba, cerraré. Uno de ellos había sido operado el mismo día con la lesión, y el otro cuatro o cinco días después. Ni el muñón del examen, después de la retirada de los apósitos, presentaba apariencia inusual; Por el contrario, las alas habían sido perfectamente ajustadas y juntas, y mantenidas por una serie de suturas interrumpidas y cintas adhesivas, que la rodeaban en todas direcciones, y aparentemente se había producido adhesión, en un caso a lo largo de la línea de división Integumentos. Nadie que juzgue por la apariencia exterior de la herida, si exceptuamos un grado de palidez de los tegumentos de la colgajo y algún feto, habríamos sospechado la condición y extensión de la enfermedad en su interior. Al vestir el primer estuche y retirar la pelusa y las correas adhesivas, que se habían vuelto algo ofensivas, los bordes de la solapa retrocedieron o pa Separadas rcialmente, para revelar una cavidad o excavación grande, cuya superficie entera era oscura y mal acondicionada, y desde el centro proyectaba el extremo del hueso. No había signos ni aparición de supuración o granulación alguna vez en los músculos divididos; Por el contrario, parecían absorbidos o atenuados por descargas previas, de las cuales no existían en este momento. El paciente se hundió rápidamente y murió el cuarto día después de su admisión en el hospital de la División. El soldado Alexander, del Batallón de Baltimore, el otro caso, fue llevado a nuestro hospital unos dos días después del de arriba. Su muñón presentaba casi la misma apariencia que el primero, sin ninguna indicación de la condición enferma dentro. Once días después de su admisión, el colgajo cedió, revelando la misma apariencia que en el primer caso, con el más intolerable foetor. La gangrena se extendió rápidamente, y murió el día doce de su admisión, y la decimotercera desde el momento de la operación. Entre otras consecuencias derivadas de heridas de arma de fuego, en mi hospital, hubo dos casos de tétanos traumático, los cuales resultaron fatales. El primer caso se manifestó siete días después de la lesión, que era una herida de la articulación de la rodilla, con una fractura de la rótula por un disparo de uva. El hombre fue llevado del campo de la IV Infantería al hospital de la División, y fue atacado unas horas después por opistótonos, seguido de trismo y severa acción espasmódica de todos los músculos del cuerpo. Murió la misma noche. El otro caso se originó a partir de una pistola de tiro de la herida del muslo izquierdo, en la que la pelota pasó hasta el fémur, seis pulgadas por debajo de los trocánteres, y teniendo una dirección hacia arriba en el lado exterior de dicho hueso, denudada por completo del periostio Para la distancia de tres o cuatro pulgadas, y fue cortado de debajo del músculo del glúteo máximo del mismo lado. Aquí los primeros síntomas que manifestaban un ataque de esta espantosa enfermedad eran la acción espasmódica violenta de los músculos de la extremidad lesionada, que pronto se extendió a los de todo el cuerpo, seguidos de trismus y un cierto grado de opisthotonos. Expiró el decimoquinto día después de recibir su herida, y nueve días después de haber sido recibido del hospital mexicano; Habiendo sido hecho prisionero y llevado allí el 21 de septiembre, el día en que fue herido.

Este relato es de los pocos informes medicos rescatados de la Batalla de Monterrey de 1846.



FUENTE: NYJM año 1847. 

Blog de la Batalla de Monterrey de 1846, Médicos Mexicanos.

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