martes, 19 de mayo de 2009

Es Himno Nacional un puente al pasado.

Foto: Martin Sanchez Kewes
Por Ahmed Valtier
(15-Sep-2004).- A simple vista podría parecer un grito bélico surgido tal vez de los labios de un personaje de "Enrique V" o de alguna otra obra de Shakespeare:
"¡Guerra, guerra sin tregua al que intente de la Patria manchar los blasones! ¡Guerra, guerra! Los patrios pendones en las olas de sangre empapad".
Sin embargo lejos de ser una oda guerrera, corresponde a la quinta estrofa -una de las menos conocidas- del Himno Nacional Mexicano. Durante los últimos años el Himno Nacional ha sido ampliamente criticado por su tono agresivo y bélico. Cañones rugientes, banderas empapadas de sangre o golpes de ardiente metralla, son sólo parte de las metáforas que sociólogos y estudiosos actuales califican de irracionales y en profunda dislocación con la realidad. Por amor a la patria Escrito hace 150 años por el poeta potosino Francisco González Bocanegra, la idea de un himno mexicano surgió con la convocatoria de un concurso nacional durante la dictadura de Antonio Lopez de Santa Anna. De entre numerosas composiciones, los sonetos de González Bocanegra fueron escogidos, cantándose por primera vez la noche del 15 de septiembre de 1854 en el Teatro Santa Anna -que más tarde se llamó Teatro Nacional- y acompañados por la partitura del músico español Jaime Nunó. Inspirado por su amor a la patria, González Bocanegra redactó su himno en 10 estrofas, dos de las cuales -la cuarta y séptima- serían eliminadas después de la caída del dictador, ya que aludían tanto a Santa Anna como al controvertido Agustín de Iturbide. Sin embargo, hay ciertos elementos que resultan básicos para comprender el marco histórico de la composición de González Bocanegra, que son esenciales para entender los valores decimonónicos a los que estuvo sujeto el autor al momento de realizar su obra. Uno de estos factores es la Invasión Norteamericana de 1846-1848. El efecto que esta guerra dejó sobre toda una generación de mexicanos, que vivió y presenció ese evento desastroso, fue sin duda traumático. México perdió todas las batallas que enfrentó contra el ejército invasor. Muchas de sus principales ciudades, como Matamoros, Monterrey, Saltillo, Chihuahua, Tampico, Veracruz, Puebla y la propia capital, fueron ocupadas por las tropas yanquis, soportando algunas hasta casi dos años de un gobierno militar de ocupación. La bandera de las barras y las estrellas ondeó orgullosa sobre el Palacio Nacional y, finalmente, tras la humillación de la derrota, México se vio forzado a vender más de dos millones de kilómetros a Estados Unidos. El Himno Nacional fue escrito justo seis años después de estos terribles acontecimientos, frescos aún en la memoria mexicana. Su letra, exaltando a la guerra patriótica contra enemigos, a enfrentar a quien se atreva a profanar con su planta el suelo, constituye ya el reflejo de un sentimiento de identidad nacional entre intelectuales y poetas.
El concepto de nacionalismo
El llamado a la conciencia de ser mexicanos y de defender el país lleva a otro punto básico en la comprensión del Himno Nacional. Su aparición corresponde al periodo de tiempo en que emergen los conceptos de nación y nacionalismo en el mundo. Hoy casi todos los historiadores coinciden que parte de la modernidad de los países radica en el surgimiento entre sus habitantes del sentido de identidad y pertenencia como nación. La creación de ideologías nacionalistas y de himnos propios son también parte de este proceso. La mayoría de los países comienzan a crear sus himnos nacionales durante el período entre 1780 y 1920. Y no es ninguna coincidencia que en todos ellos resalten los cantos patrióticos, las marchas bélicas o el llamado a las armas en defensa de la nación. Uno de los más antiguos, el himno nacional francés, es un claro ejemplo de esto. Conocido popularmente como "La Marsellesa", en realidad su nombre original fue "Himno de Guerra del Ejército del Rhin". Escrito durante la época de la Revolución Francesa, entre su textos destacan frases como "ciudadanos a las armas, formen sus batallones, marchemos, marchemos". El himno nacional polaco, "Dabrowki's Mazurek", es llamado también "Canción de las Legiones Polacas en Italia", y era cantado por los soldados polacos que ayudaron a Napoleón para liberar a su patria de la ocupación Rusa. "Polonia no esta aún perdida", reza una de sus estrofas. "Que la fuerza extranjera que nos ha dominado, la haremos retroceder con la espada". En Estados Unidos el poema titulado "La Defensa del Fuerte McHenry", referente a una batalla ocurrida en la guerra de 1812 contra los británicos, se convertiría después en su famoso himno nacional, "La Bandera de las Barras y las Estrellas", mientras que el actual himno español, "La Marcha Granadera", es una antigua tonada militar perteneciente al regimiento de los "Granaderos del Rey" y que era tocada cuando marchaban al combate. En la actualidad, el Himno Nacional Mexicano, como la mayoría de los himnos del mundo, está más allá de ser un simple canto guerrero. No es una balada que puede pasar o estar de moda, ya que su contenido ha adquirido un carácter abstracto y atemporal. Es más bien un puente de unión con nuestro pasado histórico y una parte esencial para la creación de una identidad nacional.
El autor es historiador

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